Me acabo de enterar que mis compañeros de trabajo se burlan de mis tweets, en especial el Dr. Bermúdez que tiene una amante desde hace 2 años y un hijo con ella, si nos vamos a reír, nos reímos todos
Ahora que esta de moda el tema de los billetes por el cambio que va a tener su diseño, vengo a explicaros una de las cosas mas curiosas que he aprendido en la carrera y la posible inspiración "secreta" en el diseño de los billetes de euro que vamos a perder, dentro mini hilo:
Ulises (Odiseo) regresa a Ítaca después de 20 años de ausencia: guerra, naufragios, dioses, pérdida. Vuelve disfrazado de mendigo. Nadie lo reconoce. Nadie… excepto su perro Argos.
Argos está viejo, abandonado, a punto de fallecer. Cuando Ulises pasa, el perro levanta la cabeza, mueve la cola: lo reconoce. Ulises no puede revelarse, pero se le cae una lágrima. Argos perece justo después.
Ulises y Argos
Ítaca, c. siglo VIII a.C.
Durante años se diagnosticó el autismo por cómo molestaba a los demás, no por cómo lo vivía la persona que lo era.
Se consideraba relevante que un niño no mirase a los ojos, pero no la ansiedad que le producía una interacción social impredecible. Que no jugase como los demás, pero no cómo entendía el mundo. Que tuviera conductas repetitivas, pero no la función reguladora que esas conductas cumplían.
Durante demasiado tiempo se describió el autismo desde la mirada de quien observaba, no desde la experiencia de quien lo vivía. Y cuando solo atendemos a lo que vemos desde fuera, corremos el riesgo de confundir la diferencia con el déficit y el sufrimiento con la desobediencia.
#TEA #CEA #autismo #autista #asperger
"Deberías haber visto cómo ha quedado el otro".
En 1953, Norman Rockwell pintó "The young girl with a black eye" (La niña con el ojo morado). A simple vista, una niña magullada. Si te fijas en los detalles, una genialidad absoluta.
Tiene el ojo morado, el pelo completamente despeinado y la ropa sucia. Viene de una pelea.
Pero no está asustada ni llorando. Está sonriendo de oreja a oreja, está orgullosa.
Si bajamos la mirada, vemos que tiene las rodillas raspadas y con tiritas, pero mantiene una postura firme, agarrando la silla con fuerza. Se ha remangado la camisa dispuesta a todo. Es la viva imagen de la satisfacción tras haber aceptado un desafío.
¿Y contra quién ha sido la pelea?
A través de la puerta del despacho del director, vemos a la secretaria y al profesor (o al otro chico) discutiendo preocupados el castigo.
Ella espera fuera, pero no le importa lo más mínimo.
La magia de este cuadro es que no necesitas ver la pelea para saber exactamente qué pasó. La actitud de la niña te lo dice todo sin hablar:
"Deberías haber visto cómo ha quedado el otro".
¿Sabías que hay un ave a la que acusaron de ordeñar cabras?
Al chotacabras lo creían ladrón de leche 🐐🥛
En realidad, se acercaba al ganado de noche para alimentarse de los insectos que este atraía 🐦⬛
¿Sabías que tus músculos y tu cerebro hablan entre sí?
Cada vez que haces ejercicio, tus músculos liberan sustancias que protegen tu cerebro
En la newsletter de mañana te cuento cómo caminar, bailar o moverte puede convertirse en una de las mejores inversiones para tu salud💙
Hay cosas que no se enseñan hablando, se aprenden copiando. El famoso aprendizaje por observación.
Nuestros hijos aprenden menos de lo que decimos y mucho más del ejemplo que les damos.
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💡¿De verdad crees que la constancia depende de la fuerza de voluntad?
La fuerza de voluntad se agota.
Hábitos, entorno, pensamiento y gestión emocional son la clave para no abandonar.
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Estás ante un momento importante y no sientes nada.
Ni tristeza, ni alegría, ni alivio. Nada. Y eso, a veces, asusta más que sentir algo doloroso.
La explicación a esto es que cuando el sistema nervioso lleva demasiado tiempo en alerta, puede llegar a desconectarnos de nuestras emociones para que podamos seguir “funcionando”. Es una respuesta automática, no es voluntaria y es a lo que llamamos disociación emocional.
Eso no quiere decir que las cosas no importen. El propio sistema protege a la persona.
El problema es que esa desconexión puede bloquear ciertas emociones desagradables, sí. Pero también la alegría o el llanto ante situaciones nos emocionarían habitualmente.
Lo que quiero decir es que hay veces en las que saber lo que "toca" sentir sin poder acceder a ello no quiere decir que no haya sensibilidad.
Es lo que ocurre cuando sentir ha tenido, durante mucho tiempo, un coste muy alto.