Lo imposible muchas veces no es un límite real, sino una posibilidad que todavía no nos hemos atrevido a explorar. La verdadera transformación empieza cuando damos un paso más allá del miedo.
Ser inteligente es una maldicion. Entiendes el juego, observas las mentiras, reconoces los patrones, pero aun así necesitas hacerte el idiota para sobrevivir.
El primer día de mi clase de historia de la secundaria,
nuestro profesor se levantó y dijo:
Tienes 15 o 16 años. Hace 200 años, las personas de
tu edad:
- Se casaban
- Sembraban cultivos
- Tenían hijos y
- Construían una cabaña antes del invierno.
Tú puedes hacer tu tarea.
La vara histórica que se te ha puesto es
embarazosamente baja.
No estás lidiando con una hambruna regional o una plaga.
No tienes que salvar a tu familia de saqueadores ni ir a la batalla para destruir a tus enemigos.
Solo tienes que sentarte y aprender de alguien que se preocupa por ti en un salón seguro con aire acondicionado.
No tienes excusas.
Escuchar a mi papá contar la misma historia por milésima vez y actuar como si fuera la primera. Porque tal vez algún día desearé poder escucharla de nuevo
Cada vez que veo esta gráfica me dan pesadillas.
En los 80s, Corea del Sur y México tenían PIBs per capita comparables; 40 años después, nos triplica.
Las decisiones tomadas por ambos países en estos años dieron resultados drásticamente diferentes.
Corea del Sur:
- Tiene un vecino (bastante) incómodo
- No tiene recursos naturales
- Es apenas del tamaño de Oaxaca
Entonces ¿por qué crecimos tan diferente?
Es absurdo atribuirle esto a una sola causa, sin embargo, hay lecciones importantes por destacar.
Corea del Sur:
- Enfocó su economía en desarrollar industrias de alto valor tecnológico (Samsungs, LGs, etc)
- Invirtieron fuerte en educación de nivel superior (+egresados de ingenierías)
- Invirtieron en investigación y desarrollo
Nuestro país, además de haber sobrevivido a varias crisis en estos años, tomó caminos muy diferentes en temimos de política pública… pero sobre todo, de política industrial.