Marco Rubio lo acaba de clavar como un martillo:
«La violencia de la izquierda no es una “protesta”. Es una revuelta de lo peor contra lo mejor. Es la pataleta de los débiles, los mediocres y los cobardes contra los fuertes, los capaces y los buenos.
Son aquellos que no saben construir, crear ni lograr nada grande… y por eso deciden vengarse del mundo destruyendo lo que otros levantaron con esfuerzo, talento y visión.
Eso es el izquierdismo radical en su esencia más pura. Da igual la etiqueta del momento: anticapitalista, antiimperialista, comunista, anarquista, marxista, “progresista” o “activista climático”. El ADN es siempre el mismo.
Es resentimiento venenoso disfrazado de “justicia social”.
Es envidia podrida maquillada de “igualdad”.
Es odio a la excelencia envuelto en banderas de “liberación”.
Su único talento es destruir.
Su única alegría es ensuciar lo hermoso.
Su único objetivo es arrastrar todo hacia abajo para que nadie brille más que su propia mediocridad.
A través de la violencia, el terror y la cancelación buscan imponer su fealdad espiritual sobre la sociedad. No es idealismo. No es utopía. Es nihilismo puro con sonrisa moralista.
El viejo dogma se equivocó: esto no viene de gente que sueña con un mundo mejor, sino de gente que no soporta que el mundo sea mejor sin ellos.
Y ya estamos hartos.
La civilización no se defiende pidiendo perdón. Se defiende nombrando al enemigo por su nombre.
Las imágenes de Santurbán son indignantes y confirman lo que hemos dicho: los páramos y las áreas protegidas no se tocan.
Cuatro años y la delimitación sin resolverse, hasta llegar al extremo de un desacato contra la ministra de Ambiente. Mientras el proceso quedó atrapado en la “hidrología política”, la minería ilegal avanzó y destruyó el páramo.
Este Gobierno dice que duplicó los recursos para el sector ambiente. Sigo preguntando: ¿dónde están? ¿En qué se gastaron? Porque los discursos no protegen los páramos y los recursos sin resultados tampoco. Santurbán es la evidencia.
Me salió en TikTok un discurso de Abelardo en 2022 para una fundación.
Tremendo mensaje para los jóvenes: motivación, superación y llamado a hacer el bien, cuando ni siquiera pensaba en ser candidato.
Esa es la faceta que les da miedo que se conozca a las “Anas Bejarano”.
Prudentes palabras de @KeikoFujimori. Lo que ocurre hoy en las elecciones presidenciales del Perú es un campanazo de alerta para lo que podría ocurrir aquí en Colombia en un par de semanas, pero con un agravante, en un conteo así de apretado el candidato de la extrema izquierda @IvanCepedaCast estaría diciendo que de perder sería un robo y su jefe de debate @petrogustavo estaría convocando a los ciudadanos a incendiar al pais, porque para malos perdedores los de izquierda
Mientras otros imponen la ignorancia, el resentimiento y agendas retorcidas contra los niños, José Manuel Restrepo da cátedra de altura. Él es el VICEPRESIDENTE que Colombia merece: un seguro de vida institucional, conocimiento y decencia para el país.
¡Qué lujo de coequipero de Abelardo!
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Lean esto por favor 👇🏻
REFLEXIÓN del DR. CARLOS CURE HAKIM, uno de los MEJORES NEURÓLOGOS de COLOMBIA
“Hoy me levanté con preocupación pero tambien con animo de hablar con mi gente sobre lo que pienso.
Sé que muchos están dudando del voto por @DELAESPRIELLAE porque les meten en la cabeza que no le gana a Cepeda. Yo quiero contarles por qué hoy voto por él sin dudarlo.
Lo que está construyendo Abelardo es lo que yo siempre he soñado para este país: un movimiento de gente técnica, súper capacitada, que llega a la política porque cree que puede aportar, no porque necesita venderse a los políticos de siempre para sobrevivir.
Y hay algo que para mí es la prueba reina de que esto va en serio: Abelardo está siendo capaz de rodearse de gente más inteligente que él, y de darles espacio.
Miren quiénes están metidos en este proyecto. @jrestrp uno de los economistas más respetados del país, exministro de Hacienda y de Comercio, académico serio, de los pocos que pasó por el gobierno sin mancharse y que entiende cómo se maneja la macro economía de Colombia de verdad.
Samuel Azout, que lleva años demostrando con resultados cómo se ataca la pobreza desde lo técnico y no desde el discurso.
Alejandro Salazar, una de las mentes más sólidas en estrategia y gestión que tiene el país.
Sandra Bessudo, referente mundial en temas ambientales y de océanos. Y seguro vendrán muchos más....
Es gente con trayectorias enormes, que no necesita un puesto público para vivir, que no llega a robar ni a cobrar favores.
Llegan a aportar desde lo que saben.
Eso, en la política colombiana, es rarísimo.
El ego de cualquier otro candidato no aguantaría tener al lado gente de ese calibre.
Y miren, lo que se está jugando el país hoy no es solamente derrotar el proyecto a la izquierda progresista.
Eso es lo fácil de ver.
Lo de fondo es otra cosa: o seguimos atornillados a esa clase política que lleva años exprimiendo al Estado sin importarles un carajo el resto, o le abrimos paso por fin a gente que viene a enderezar de verdad.
Y cuando digo enderezar no me refiero solo a arreglar el desastre que deja Petro.
Me refiero a enderezar un país que lleva décadas en manos de políticos de derecha y de izquierda a los que nunca les ha interesado tocar la corrupción ni sacar a la gente de la pobreza.
Les conviene que todo siga igual.
Por eso voto Abelardo.
No por cálculo de encuestas, sino porque es la primera vez en mucho tiempo que siento que estoy votando por un movimiento político diferente y no por un caudillo.
Vale la pena votar por algo, y no solo en contra de alguien.
Piénsenlo.”
Larry Ellison acaba de hacer la única pregunta que ningún periodista en la Tierra puede responder.
Un periodista del Wall Street Journal le dijo a la cara a Larry Ellison que Elon Musk no sabe lo que hace.
Ellison no discutió. No se alteró. Solo hizo una pregunta.
Ellison:
“Este tipo aterriza cohetes sobre plataformas robóticas en medio del océano… ¿y tú dices que no sabe lo que hace? ¿Alguna vez has aterrizado un cohete?”
Una sola pregunta. Sin posibilidad de recuperación.
Ellison:
“¿Quién eres tú? ¿Por qué debería creerte a ti antes que a mi amigo Elon?”
Esta es la pregunta que toda la clase mediática lleva una década esquivando:
¿Quién eres tú para juzgar?
¿Qué has construido?
¿Qué has lanzado?
¿Qué problema has resuelto que no implique un teclado y una fecha límite?
Ellison:
“Ahí estás tú, delante de tu Apple Macintosh, escribiendo un artículo diciendo que Elon es un idiota.”
Se sientan detrás de un portátil que no diseñaron.
Usan una red que no construyeron.
Funcionando sobre chips de silicio que ni siquiera pueden explicar.
Para decirle al mundo que el hombre que envía humanos al espacio no sabe lo que hace.
Nunca han construido nada más pesado que un documento de Word.
Y aun así lo publican con absoluta certeza.
Eso es lo que debería inquietarte.
No la crítica.
Sino la confianza con la que la hacen.
La ausencia total de autoconciencia necesaria para juzgar disciplinas en las que no durarían ni un semestre.
Musk no opera en opiniones.
Opera en la capa física del universo, donde las matemáticas funcionan… o el cohete no regresa.
Sus críticos operan en un editor de texto.
Construyó el vehículo que transporta astronautas de la NASA a la Estación Espacial Internacional.
La constelación de satélites que lleva internet a zonas de guerra activas.
El coche eléctrico que obligó a todos los fabricantes del planeta a abandonar sus planes basados en motores de combustión.
Sus críticos más ruidosos construyeron una firma al final de un artículo.
Entonces… ¿por qué tanto odio coordinado?
Porque perdieron la correa.
Los ataques no aumentaron porque Musk empeorara como ingeniero.
Aumentaron porque compró X.
Abrió el algoritmo.
Le devolvió la plaza pública a la gente.
Y destruyó su capacidad de controlar lo que puedes pensar.
No odian al ingeniero.
Odian que el ingeniero les quitó el monopolio.
No puedes cancelar un cohete.
No puedes publicar un artículo contra la gravedad.
No puedes editar las leyes de la física.
Ellos controlan la narrativa.
Él controla la física.
Y uno de los dos va camino a Marte.
🚨 Los 4 mayores bancos del mundo son chinos. Y el 40% del top 50 también.
ICBC lidera con $7,3T en activos. Más que JPMorgan, HSBC y BNP Paribas juntos.
📊 El ranking por activos:
🔴 1. ICBC (China): $7,3T
🔴 2. Agricultural Bank of China: $6,8T
🔴 3.
Rechazo con firmeza este atentado que golpea la tranquilidad de Palmira. Hoy, más que nunca, la prioridad es proteger a nuestra gente y garantizar una presencia efectiva del Estado que restablezca el orden. La autoridad debe sentirse en las calles, al servicio de los ciudadanos.
Los filósofos Daniel Kodsi y John Maier sostienen que muchos de los fenómenos más absurdos y destructivos de nuestra época -desde la ideología de género, la cultura de la cancelación, el DEI, los encierros del COVID, el net zero, la abolición de la policía y prisiones, hasta la obsesión por “incluir” a toda costa- tienen una causa común: un vicio intelectual que ellos han llamado “excepcionalismo”. ¿Qué es el “excepcionalismo”?
El excepcionalismo es la tendencia patológica a hacer demasiadas excepciones a reglas, principios y generalizaciones bien fundamentadas, basándose en casos aislados, anécdotas emocionales o deseos particulares. En lugar de mantener principios simples y sólidos, el excepcionalista complica excesivamente las ideas para acomodar cualquier anomalía, excepción o caso especial que le importe. Esto produce teorías sobre-complicadas, frágiles y a menudo absurdas.
Los autores lo comparan con el problema científico conocido como “overfitting” (sobreajuste): cuando un modelo se ajusta tanto a los datos ruidosos o erróneos que pierde capacidad predictiva y se vuelve inútil.
El excepcionalista cree que existen ciertas personas o cosas a las que las reglas normales no les aplican. Más aún, cuando se pone a reflexionar, a menudo llega a negar que esas reglas sean reglas en absoluto, justamente porque no contemplan las excepciones que él exige para sus categorías protegidas o especiales. Hay dos tipos de excepcionalistas:
-El de mente única (single-minded): Se obsesionan con una sola causa o grupo protegido y subordinan todo lo demás a él (ejemplo: “minimizar muertes por Covid a cualquier costo”).
-El Indiscriminado (Indiscriminate): Ven excepciones en todas partes y complican todo constantemente (típico de activistas woke, periodistas y gente “chronically online”).
¿Y qué ejemplos dan los autores de excepcionalismo o a qué lo aplican. Ahí van unos cuantos:
-Ideología de género: Rechazar la definición biológica simple de “mujer” (hembra humana adulta) para acomodar casos raros o sentimientos subjetivos, creando teorías extremadamente complejas y contradictorias.
-Encierros del Covid: Priorizar solo las muertes por coronavirus e ignorar todos los demás daños (salud mental, educación, economía, aislamiento de ancianos, etc.).
-Cultura de la cancelación y restricciones a la libertad académica: La libertad de expresión se vuelve “sí, pero…” con infinitas excepciones para no ofender a ciertos grupos.
-DEI y políticas de diversidad: Se sacrifican estándares meritocráticos y objetivos educativos para acomodar metas de “inclusión”.
-Net Zero y políticas climáticas: Un objetivo único (cero emisiones) se impone aunque tenga costos desproporcionados en otros aspectos de la vida.
-Abolicionismo policial y de prisiones: Ignorar que la mayoría de crímenes los cometen reincidentes y proponer soluciones complejas en lugar de la solución simple y efectiva.
-Arte y cultura: Subordinar la calidad estética y el entretenimiento a objetivos políticos y de justicia social.
En resumen, muchos disparates modernos (según estos dos filósofos) tienen una raíz común: en vez de mantener principios claros y generales, la gente se obsesiona con excepciones, anécdotas y casos especiales, complicando todo hasta volverlo absurdo. A esto los autores lo llaman “excepcionalismo” y lo ven como el verdadero problema intelectual de nuestra época.
#Putumayo Esos mismos #Hércules que hoy algunos señalan como “chatarra”, uno de ellos fue el que llegó a rescatar a los soldados heridos. Los militares que sobrevivieron fueron evacuados en otra de esas mismas aeronaves que algunos hoy llaman “chatarra”.
Llamar “chatarra” a un avión Hércules en medio de una tragedia nacional no solo es impreciso, es irresponsable .
Muchos de estos aviones no fueron comprados, fueron donados. Desconocer su origen o afirmar lo contrario también es desinformar. Y sí, una donación implica costos para el país cómo mantenimiento, operación, modernización, repuestos y capacitación, pero eso no convierte a la aeronave en algo inútil ni desechable.
Son aeronaves con años de servicio que requieren mantenimiento constante, inversión y control riguroso. Es cierto. Pero muchos aviones de la misma edad siguen operando en Estados Unidos y en varios países del mundo sin problema. Reducirlas a “chatarra” es una simplificación que desinforma.
Esos Hércules han servido durante años para transportar tropas, llevar ayuda humanitaria y cumplir misiones críticas en todo el país. No se puede menospreciar un sistema que ha sido clave para salvar vidas, incluso en momentos como este.
La discusión no puede basarse en el desprecio ni en el impulso. La coherencia en la comunicación de un líder es fundamental, especialmente en medio del dolor. Antes de emitir juicios, lo sensato es esperar las investigaciones que permitan entender qué ocurrió.
Hoy más que nunca, el país necesita respeto por las víctimas, responsabilidad en las palabras y liderazgo con criterio, no desde la emoción ni desde el señalamiento.