¿Ha? —como era bastante habitual para él aparecer de aquel modo no entendió la alarma del ajeno, mas en cuanto le vio desenvainar una sonrisa torcida se extendió por sus belfos— ¿Quieres pelear? —le retó desenfundando su propia espada— Por mí perfecto.
Ya lo sabía yo — trató de contestar. Agarró las muñecas del contrario para que le soltase la cara y frotó su mejilla contra la de Yurick. Está en modo cachorrito. Quizá es cosa de la luna— yo también te echaría de menos si te fueras. De hecho, aún no te he agradecido que me +
¿A ti? — cuestionó sin tratar de menospreciar la fuerza de Enkidu, simplemente le parecía demasiado "angelical" como para liarse a puño con él. Aunque por otro lado, una buena pelea siempre era bienvenida— Está bien, pues un día de estos nos damos de palos.
Ajá, ¡pero no has negado que me echarías de menos! — dijo con ojos brillantes — este perro demonio ha ablandado tu corazón, yo lo sé — presumió orgulloso hasta que notó cómo el menor le cogía la mejilla — está bien, está bien. Solo eres tsundere.
— No sabe que es su forma de decirle eso así que lo siguiente lo soltó solo por molestarlo— Es verdad, además yo sé que llorarías mucho por mí y, por eso, no puedo irme. — acto seguido se engarranchó como un mono a Yurick— A mí no me engañas con esa cara de tsundere.