Aspiro a una vida tranquila porque ya viví demasiado tiempo en medio de la ira, el caos y el desorden. Hoy elijo la calma, los límites y la distancia de todo aquello que me roba estabilidad. Entendí que mi paz no es un lujo: es una necesidad que voy a cuidar.
Me siento desconectada de un montón de cosas y personas que antes amaba, y por primera vez entiendo que quizás no está mal. Todos cambiamos, todos crecemos y, a veces, simplemente dejamos de sentirnos plenos en lugares, vínculos o circunstancias que antes nos hacían felices.
Mirá lo poético que será este país que después de ganarles a estos hijos de mil puta hacen 25 grados y salió el sol, dejamos de tener ese clima londinense de mierda
El festejo de un tipo que hace el empate pero ya sabe que te va a ganar el partido y le chupa la pija tener que volver a Inglaterra a que lo puteen todas las hinchadas.
Lo que le sigue a tener aura.