te amo de la misma manera en la que hay capillas en los hospitales: con fe capaz de mover montañas, con esperanza ciega, sin apariencias y con total vulnerabilidad
Hoy volví a llorar, a veces el corazón
se queda sin palabras y solo sabe llorar. Lloré porque todo pesa, porque el miedo se me sentó al lado y la ansiedad me apretó el pecho como si quisiera recordarme que todavía estoy aquí. Volví a llorar porque no sé bien hacia dónde ir.