Cuando ya apagaste la tele, contaste ovejas, dejaste el celu, te imaginaste historias, intentaste distraerte y demás, pero todavía no logras dormirte por sobrepensar
Cuando te das cuenta de que todo está carísimo y, aun así, Dios no ha permitido que te falte el alimento, un techo donde vivir ni que tus manos queden vacías.