IMPUNIDAD a 264 km/h
Cuando el apellido correcto acelera más rápido que la justicia.
Hay delitos que en Chile se castigan con una severidad ejemplar: vender sopaipillas sin permiso municipal, tener la revisión técnica vencida o estacionarse donde duerme algún alcalde regional. Pero existe otra categoría de infracciones, reservada para quienes nacieron con apellido de directorio y patrimonio de holding: ahí la ley se vuelve comprensiva, terapéutica, casi maternal.
Pablo José Izquierdo Reyes fue sorprendido conduciendo a 264 km/hr.,en Costanera Norte. Doscientos sesenta y cuatro. No iba manejando un automóvil: iba convirtiendo una autopista urbana en una pista de despegue. A esa velocidad, cualquier error no termina en accidente, sino en masacre. Sin embargo, el mensaje que recibió fue tranquilizador: en Chile puedes transformar una vía pública en un experimento balístico, siempre y cuando vengas de la familia correcta.
Porque mientras a cualquier ciudadano le inmovilizan el vehículo por un papel atrasado, a este heredero del club de la aristocracia empresarial chilena le dejaron la licencia intacta. Ni arresto domiciliario total, ni suspensión para conducir, ni una señal mínima de proporcionalidad frente al riesgo causado. La jueza Ximena Rivera Salinas incluso decretó inicialmente reserva de identidad. Una delicadeza procesal que rara vez se observa con el chileno común, ese que aparece con nombre, apellido y foto en televisión por robar un shampoo en un supermercado.
Y aquí aparece la pregunta incómoda: si esto no es corrupción, ¿qué es? Porque la corrupción no siempre necesita sobres con dinero ni transferencias opacas. A veces basta el peso invisible del apellido, el temor reverencial al poder económico o la obediencia cultural de una institucionalidad entrenada para tratar distinto a quienes pertenecen a la casta propietaria del país.
La historia de los Izquierdo Menéndez no es precisamente la de una familia perseguida por la adversidad. Su árbol genealógico atraviesa algunos de los episodios más oscuros de Chile: vínculos con el exterminio selk’nam en la Patagonia, participación de integrantes de la familia en la conspiración y asesinato del general René Schneider, cercanía con la dictadura y presencia dominante en sectores estratégicos como la pesca, el negocio forestal e inmobiliario. Son parte de esa élite que lleva más de un siglo confundiendo patrimonio con impunidad.
No es casualidad que el país donde un joven de población puede pasar meses preso preventivamente por una riña, sea el mismo donde un empresario que circula a velocidad criminal recibe trato de ciudadano ejemplar. El sistema judicial chileno hace rato dejó de parecer una balanza: hoy se asemeja más a un detector de apellidos. Si usted se llama Pérez, González o Muñoz, la justicia cae sobre usted con todo el peso pedagógico del Estado. Pero si se llama Izquierdo Menéndez, Matte, Angelini o Luksic, el aparato institucional comienza súbitamente a descubrir matices, contextos y “circunstancias”.
El problema no es solo este caso. El problema es la pedagogía de la impunidad. El mensaje social que queda instalado es brutal: en Chile existen velocidades distintas ante la ley. Una para los ciudadanos corrientes y otra para quienes habitan el Olimpo empresarial. A unos se les fiscaliza; a otros se les protege. A unos se les exhibe; a otros se les blinda.
Y después se preguntan por qué la gente perdió la confianza en las instituciones.
Quizás porque cuesta creer en la igualdad ante la ley cuando alguien puede conducir a 264 kilómetros por hora, poner en peligro decenas de vidas y volver tranquilamente a casa con licencia en el bolsillo. Quizás porque la justicia chilena parece tener un límite de velocidad muy claro: nunca avanzar más rápido que los intereses del poder económico.
Lo más obsceno no es el exceso de velocidad. Lo obsceno es la sensación de intocabilidad. Esa convicción aristocrática de que las reglas existen sólo para los demás.
@MisColumnas
"La ONU concluye que Israel ha cometido asesinato selectivo contra niños palestino, ha torturado, maltratado y abusado sexualmente de niños palestinos. Ha destruido orfanatos, escuelas e infraestructura infantil. Israel ha cometido crímenes de lesa humanidad".
La ONU acusó hoy oficialmente a "Israel" de crímenes de lesa humanidad contra los niños palestinos, asegurando que tienen multitud de pruebas de que los sionistas han matado de manera sistemática y selectiva a niños en Palestina, incluso afirma que han torturado y violado a niños.
Este informe debería ser portada de todos los medios de comunicación y motivo suficiente para arrestar de manera inminente a Netanyahu y disolver el apartheid sionista en Palestina.
Esto debería remecer la conciencia de la humanidad. No hay absolutamente ninguna justificación para que un estado asesine de forma sistemática y organizada a cientos de niños.
La ONU acusa a Israel de matar “deliberadamente” a los niños palestinos para ejecutar su plan genocida. El ejército israelí acabó en dos años con la vida de más de 20.000 menores, y empleó torturas y violencia sexual contra ellos, según un nuevo informe https://t.co/YmFwHODdxG
Tribunal dejó libre a José Izquierdo Reyes, conductor sorprendido a una velociadad de mas de 264 km/h en Vitacura. Durante la audiencia de formalización, la jueza Ximena Rivera Salinas determinó prohibir la divulgación de la identidad del conductor José Izquierdo Reyes. Por otro lado, no se abordó una eventual suspensión de la licencia del imputado.
El Cuartro Juzgado de Garantía de Santiago determinó rechazar la solicitud de la Fiscalía y dejar en libertad, con firma mensual y arraigo nacional, al conductor de 38 años que esta mañana fue formalizado tras haber sido sorprendido circulando a 264 kilómetros por hora por la autopista Costanera Norte el domingo pasado.
José Izquierdo, fue imputado por el delito de conducción temeraria
El antisocial fue aprehendido el domingo 21 de junio tras ser sorprendido conduciendo a una velocidad temeraria a eso de las 17:00 horas, a la altura del kilómetro 7,5 de la autopista Costanera Norte, sector de Vitacura, donde la velocidad máxima permitida es de 100 kilómetros por hora.
Vale mencionar que la teniente Nicol Barrera Díaz, subcomisaria administrativa de la 32.ª Comisaría del Tránsito, reveló esta mañana que el conductor mantenía antecedentes penales por delitos asociados a la Ley 20.000 (ley de drogas) y conducir en estado de ebriedad.
En ese contexto, el tribunal acogió la solicitud planteada por la defensa del imputado, determinando solo medidas cautelares de firma mensual y arraigo nacional.
Step 1: Remove filters in Reflecting Pool because Obama put them in.
Step 2: Give your criminal neighbor who runs "Greenwater Services" a $20 million no-bid contract to paint the pool.
Step 3: Fill the pool with water from the Potomac River, the phosphates from which cause algae blooms.
Step 4: Freshly sealed pool and extreme heat result in a super scum event
Step 5: Direct National Park Service to dump hydrogen peroxide into the pool which causes the paint to peel.
Step 5: Deploy US National Guard to stop people from taking photos of the swamp as a perfect metaphor for the administration.
Step 6: Blame someone else.
Bassa responde a Sánchez y lo deja como Sánchez (como W) vean como el republicano comienza a encogerse tal como a una Barbosa cuando le tiran sal.
¿Se dará algún facho pobre, que con todos los recortes del gobierno y la no aplicación del Mepco, ya recuperaron cualquier déficit?
DEMOCRACIAS MÍNIMAS, FRACTURAS MÁXIMAS
Cuando ganar por décimas comienza a parecer insuficiente para gobernar.
Las democracias contemporáneas están entrando en una zona de riesgo silenciosa: presidentes electos legítimamente, pero sobre sociedades que ya no logran construir mayorías políticas ni emocionales. Colombia y Perú vuelven a mostrarlo con crudeza. Diferencias mínimas, países partidos en dos y una sensación colectiva de que nadie ganó realmente, porque casi la mitad del país quedó disponible para resistir o desconocer moralmente al vencedor.
Quien obtiene 50,01% gobierna y quien obtiene 49,99% pasa a la oposición. No existe discusión jurídica posible. En términos institucionales, desde luego, un voto de diferencia basta, pero la política nunca ha sido solamente legalidad. También es percepción de representatividad, cohesión social y legitimidad emocional. Y allí comienza el problema.
Cuando una elección termina con márgenes tan estrechos, el resultado revela una sociedad incapaz de construir consensos básicos sobre su rumbo histórico. Ya no se trata sólo de diferencias ideológicas normales, sino de fracturas culturales profundas donde cada sector percibe al otro no como un adversario legítimo, sino como una amenaza existencial.
Ese es el principal riesgo cívico de nuestra época.
Las democracias necesitan algo más que reglas electorales; necesitan mínimos afectivos compartidos. Necesitan ciudadanos que, aun perdiendo, acepten y sientan que siguen formando parte del mismo proyecto nacional. Cuando eso desaparece, la política deja de ser competencia y comienza a parecerse a una guerra fría permanente. Cada elección se vive como un plebiscito terminal y cada gobierno actúa bajo la presión de demostrar fuerza rápidamente, porque sabe que gobierna sobre un terreno social extremadamente frágil.
En ese contexto, el autoritarismo comienza a parecer funcional. No necesariamente como dictadura clásica, sino como pulsión de eficacia. Aparece la tentación de “destrabar” decisiones complejas debilitando contrapesos y tensionando instituciones. La polarización extrema transforma la lentitud democrática en algo intolerable para sociedades cada vez más impacientes.
Paradójicamente, cuando los resultados son categóricos, al menos una discusión termina, y la resignación se hace presente. En cambio, cuando la diferencia es microscópica, la disputa nunca concluye. El perdedor siente que estuvo “a nada” y el ganador gobierna bajo inseguridad constante. La legitimidad legal existe, pero la autoridad política nace debilitada.
Buena parte de esta situación se explica por el deterioro del ecosistema informativo. Las redes sociales destruyeron antiguos espacios comunes de conversación y los reemplazaron por burbujas emocionales diseñadas para confirmar prejuicios. A ello se suma una prensa polarizada, más interesada en militar narrativas que en ordenar racionalmente el debate público.
Hay una frase de una canción de Los Prisioneros que adquiere hoy una dimensión política inquietante: “Puedo entender estrechez de mente, pero no voy a aceptar estrechez de corazón”. Muchos ciudadanos parecen haber llegado a ese límite. Pueden aceptar diferencias ideológicas profundas, pero no toleran democracias donde la representación se reduce a décimas y donde casi la mitad del país siente que las decisiones futuras no lo interpretarán ni lo incluirán.
Nada erosiona más una democracia que la sensación persistente de irrelevancia ciudadana. Porque cuando las personas dejan de sentirse representadas, también dejan de sentirse obligadas moralmente a comprometerse con las decisiones colectivas. Y allí nace el desprecio cívico: el terreno donde florecen el populismo y las salidas autoritarias.
Las democracias no mueren solamente por golpes de Estado.
A veces comienzan a vaciarse lentamente cuando las sociedades dejan de reconocerse unas a otras como una comunidad política compartida.
@MisColumnas
Salvo el clasismo en la justicia, no se entiende lo del tribunal...
No solo se rechazó cautelar de arresto domiciliario que pedía fiscalía, sino que ni siquiera se le suspendió la licencia de conducir (siendo que tenía condena por manejar en estado de ebriedad y otra por drogas)
Si hay “sobrerreacción”: una cosa son las graves negligencias en el registro y seguimiento adecuado y oportuno de menores que ingresan al país, y otra cosa es haber hecho un mega despliegue mientras por debajo se impulsaba la hipótesis de trata e incluso tráfico de órganos…
En este país siempre cuando los imputados son de la “cota mil” -como en este caso lo es el heredero del Grupo Izquierdo Menéndez que controla ENTEL- medios y justicia dan todas las garantías y resguardos. Que bueno que CHV lo trató como a cualquiera que sale de una formalización: