Las relaciones que funcionan no son cuestión de suerte. Las relaciones que funcionan son el resultado de afrontar conversaciones incómodas, reciprocidad y elegir a diario cuidar del vínculo aunque las ganas no siempre sean las mismas. Y esto no es cosa del destino, es trabajo
para mí el "perdono pero no olvido" tiene mucho sentido. Te perdono lo que me hiciste, no estoy enojada ni resentida, pero no puedo olvidar, no te puedo tener la misma confianza que antes; me demostraste con tus acciones lo que sos y ya nada será otra vez igual.