Ay mi Dios
Quizás perdí en la batalla porque él que merece lo pide
Que me amara y quisiera de la forma en que yo lo hice
Es que amar con habilidad nunca ha sido posible
Yo no me niego al amor, no me niego a nada que me dé pasión
Yo no me niego a sus besos que son traicioneros…
Te vas a desenamorar de mí. Muchas veces. Y no me importa. Yo no quiero que vivas enamorado de mi. Lo que me importa es que vivas eligiéndome. Aunque estés enojado, triste o agotado. Que aún así, acabe el día y digas: "Ella no sé por qué, pero ella. Mil veces ella".
Mi peor enemigo nunca ha sido otra persona; casi siempre he sido yo, justificando las acciones de alguien para no irme. Inventándome razones para creer que todo mejoraría, minimizando lo que me dolía y convenciéndome de que, si aguantaba un poco más, las cosas serían distintas.