Con el envío de ayuda a Venezuela tras el terremoto, el gobierno queda más en evidencia de que dejaron tirados a los valencianos tras la DANA por puro interés político.
Sus palmeros mienten. Y todos lo sabemos.
Son unos criminales.
Sarah Santaolalla, la concubina mediática que llamó idiotas a los votantes de PP y Vox, se ofende cuando dicen de ella "la que es mitad tonta y mitad tetas".
Me niego a que Pedro Sánchez dimita.
España no necesita dimisiones simbólicas, necesita una purga brutal y ejemplar. Cárcel inmediata, juicio implacable y la humillación pública más absoluta para Sánchez y cada miserable lacayo que ha prostituido esta falsa democracia.
La nación exige una venganza moral implacable, no una transición pacífica.
Lo único que se merece el capo de la mafia socialista es sentir en su carne la justicia que tanto ha despreciado, y que a esta gentuza solo les queda un destino: pudrirse entre rejas hasta que olviden el significado de la palabra libertad.