El concurso de popularidad que ofrecen los regímenes democrático-liberales está completamente secuestrado por el capital y acabas liderado por tontos útiles (Milei) o millonarios (Trump) cuya última misión es defender los intereses de las mayorías.
Urge cambiar dichos procesos.
China nos ayuda con Ceuta y Melilla y el PP pide explicaciones al gobierno porque la seguridad fronteriza depende de una empresa cercana al Partido Comunista Chino. Tenemos la "derecha" más torpe del mundo.
“Si la derecha no logra mejorarle la vida a la gente, el péndulo va a ir hacia la izquierda, la gente NO COME BATALLA CULTURAL, no te van a votar”
-Y si sale bien?
+Flaco hasta AGUSTIN LAJE dice que Milei está en el horno
🇨🇳 Interesante, planteo mi réplica:
El maoísmo estableció las condiciones políticas fundamentales: independencia nacional, unidad territorial, soberanía popular, industrialización inicial y predominio del poder socialista. Sin esos logros, las reformas posteriores habrían sido imposibles. Pero reconocer este papel fundacional no implica que los mecanismos económicos apropiados para una etapa deban mantenerse sin modificaciones en todas las etapas siguientes. El marxismo no parte de principios económicos abstractos, sino del análisis concreto de las condiciones concretas.
Desde esta perspectiva, las reformas de Deng no tendrían que considerarse un desplazamiento del maoísmo, sino una adaptación de la construcción socialista a una nueva contradicción principal: la distancia entre las aspiraciones sociales de la revolución y el bajo desarrollo de las fuerzas productivas. La pobreza generalizada no constituye por sí misma igualdad socialista. Para Marx, el socialismo necesita una base material suficientemente desarrollada; de lo contrario, la escasez puede reproducir privilegios, burocracia y conflictos distributivos, aunque formalmente no exista propiedad capitalista dominante.
Tampoco la existencia prolongada de mercados demuestra necesariamente que el pragmatismo se haya convertido en el fin último del sistema. El mercado es un mecanismo de asignación y no posee, por sí solo, un contenido de clase invariable. Lo decisivo es quién controla el poder político, el crédito, la tierra, las infraestructuras, la planificación estratégica y los sectores fundamentales de la economía. Un mercado subordinado a un Estado socialista no cumple exactamente la misma función histórica que un mercado gobernado por el capital privado. Confundir socialismo con eliminación inmediata de toda relación mercantil sería sustituir el análisis materialista por una definición puramente formal.
Las desigualdades surgidas durante el desarrollo chino son contradicciones reales y deben ser combatidas. Sin embargo, su existencia no prueba automáticamente que se haya abandonado el socialismo. El desarrollo capitalista produce desigualdad porque la acumulación privada es su finalidad estructural; en una transición socialista, ciertas desigualdades pueden aparecer como consecuencia de una estrategia de acumulación, industrialización y desarrollo desigual de las regiones. La cuestión determinante es si esas diferencias se transforman en poder político permanente de una nueva burguesía o si el Estado conserva la capacidad de limitarlas, redistribuir la riqueza y orientar la acumulación hacia objetivos colectivos.
Asimismo, exigir que el pragmatismo fuera estrictamente temporal plantea una dificultad: ¿qué criterio material permitiría declarar terminada esa etapa? La transición al socialismo no responde a un calendario previamente fijado. Mientras persistan diferencias profundas entre campo y ciudad, regiones desarrolladas y atrasadas, trabajo intelectual y manual, China seguirá afrontando contradicciones propias de una sociedad en transición. Abandonar prematuramente mecanismos que todavía contribuyen al desarrollo productivo podría debilitar la base económica necesaria para superar esas mismas desigualdades.
Nadie deja de lado el legado fundacional de Mao ni justificar indefinidamente cualquier desigualdad. Podría sostener que Mao garantizó la emancipación política y construyó el fundamento socialista, mientras Deng buscó proporcionar a ese fundamento una capacidad productiva compatible con la independencia y el bienestar material. La verdadera discusión no sería, entonces, maoísmo contra dengismo, sino si los instrumentos introducidos desde 1978 continúan subordinados al poder político socialista.
Mientras el mercado sea un medio regulado, los sectores estratégicos permanezcan bajo dirección pública y la acumulación pueda orientarse hacia el desarrollo colectivo, el pragmatismo no necesariamente sustituye al proyecto revolucionario: puede ser una de las formas históricas mediante las que este intenta realizarse.
Más allá de sus disputas en vida, Deng solo continuó lo que formó Mao.
Al capital no le conviene que la gente sea propietaria de su vivienda, porque la propiedad te arraiga al mundo y te liga a una tierra. El patriotismo comienza en el umbral de tu casa.
Una generación que vive de alquiler también alquila a plazos su amor por la nación.
Me da gusto que @AdinaChel no niegue su gusto por los genocidios.
Vamos quitándonos las caretas y aceptando que @SomosMxMexico es un partido que goza de ver niños asesinados.
🇺🇸🇬🇧 El mundo anglosajón defiende que Gibraltar y las Malvinas sean británicas y que Ceuta y Melilla sean marroquíes.
🇨🇳 La República Popular China defiende que Gibraltar, Ceuta y Melilla sean españolas y que las Malvinas sean argentinas.
Hay que saber elegir.