“El bien del pueblo venezolano debe prevalecer sobre cualquier otra consideración” (León XIV, 4 de enero de 2026).
- Que “irrumpieron en la soberanía de otro país”.
- Que “sólo es por el petróleo”.
- Que “los judíos están detrás”.
- Que “pasará lo que pasó en otros países en donde USA se metió”.
- Que “si lo hacen ahora con Venezuela lo harán luego con otros”.
- Que “no están cumpliendo con las normas de la ONU” (¡como si el derecho internacional público sólo dependiera de las normas positivas de ese pobre angelito!).
Todos, todos, todos los puristas que ahora se rasgan las vestiduras por la irrupción de USA en Venezuela olvidan el régimen castro-chavista que viene rigiendo en ese país hermano desde hace décadas; un régimen que obligó a 9 millones de venezolanos a emigrar, con presos políticos, con elecciones ficticias y una tiranía comunista real.
Y quieren medir con su “ortodoxómetro” de escritorio las acciones de Trump, que ni es ni Constantino ni llamará al tercer Concilio de Nicea, pero que fue el único que se animó a ponerle el cascabel al gato.
Es obvio que su primera intención no ha sido la de liberar a ese país, sino la de continuar con la Doctrina Monroe, pero así y todo, les está haciendo un gran bien a los hermanos venezolanos si es que lo aprovechan.
Además (soy anti-comunista y anti-liberal, porque soy católico), hay una realidad incómoda y es ésta: históricamente, los cristianos han vivido siempre mejor bajo regímenes liberales que bajo regímenes comunistas.
Por eso, bien por el papa y su principio de realismo aristotélico: “El bien del pueblo venezolano debe prevalecer sobre cualquier otra consideración”.
Recemos por la pronta instauración de una paz soberana en Venezuela.