@wsosaescudero Sin dudas este Walter. Te da un panorama general de las finanzas sin sacrificar profundidad y sin hacer demasiado énfasis en un área específica (como finanzas corporativas). Ideal para empezar.
Esta semana me sorprendí negociando con un proveedor de maquinaria para muebles italiano, cerrando un trato con una empresa de software alemana, "wechateando" con fábricas chinas y organizando una reunión con directivos de una empresa austríaca que van a visitar Argentina.
Algo que quizás era impensable para muchas pymes hace unos años, hoy se convirtió en algo cotidiano.
Argentina se está abriendo al mundo. Y eso hay que celebrarlo.
El paradigma del nuevo empresario argentino no es el que mejor navega el caos, sino el que construye una verdadera organización. No tenemos que esperar que la macro nos de una tregua. Ahora la batalla es puertas adentro.
- Del arbitraje a la productividad: ya no ganamos dinero por comprar stock antes de una devaluación. Ahora ganamos (o perdemos) por cómo optimizamos el metro cuadrado, cómo reducimos el desperdicio y cómo digitalizamos los procesos.
- De la reacción al diseño de sistemas: la estrategia ya no es "ver qué pasa mañana". Es diseñar estructuras que soporten la competencia global. Si el proceso no es escalable, no es estrategia; es voluntarismo.
- De la supervivencia a la excelencia: en un entorno volátil, "cumplir" era un éxito. En un entorno estable, solo la excelencia sostiene el margen.
En un contexto de incertidumbre global, marcado por el aumento sideral de los costos de la energía, disrupciones en las cadenas de valor y el avance (todavía incierto, pero inexorable) de la inteligencia artificial, sumado al cambio de modelo económico en Argentina, los empresarios nos vemos obligados a revisar la estrategia, los procesos y, sobre todo, nuestra forma de liderar.
Si el dueño no evoluciona, la empresa tampoco; si no se adapta a los cambios, no define prioridades, no delega, no mide resultados, la empresa nunca termina de despegar.
2,1 hijos por mujer es la tasa que mantiene la población constante.
Probablemente no haya ningún otro fenómeno con implicancias tan profundas y estructurales para la humanidad.
Argentina tiene un déficit habitacional enorme y una infraestructura que necesita seguir desarrollándose. La construcción siempre ha sido el refugio de valor de los argentinos por excelencia.