Se culpa a los pobres,pero destruyeron la democracia los más ilustrados. Uslar,Maiz Vallenilla,Caldera,Liscano, Granier,Miguel Otero,Burelli, Cabrujas,Cecilia Sosa, Rodriguez Corro y otros; gerentes de medios, escritores, periodistas,empresarios, parlamentarios,militares.
Hasta muchos economistas -de esos que tienen la oposición de élites contratados a mesada- están llorando por el acuerdo
Hay un refrán criollo que dice "Mal paga el diablo a quien le sirve", llamaron al diablo de Trump y se los cogió a toditos ...
Mariacorinos incluidos
Hay una cuerda de cretinos -porque no les cabe una palabra- en Venezuela que ante la indignación nacional que ha causado el "acuerdo" petrolero, que discuten si esto es "más" culpa del gobierno que de la oposición de élites.
El resultado que tenemos hoy es producto de la absurda confrontación entre ambos, ante el estúpido embeleso de la mayoría
A este país lo hemos llevado hasta aquí todos
Lo peor es que nadie se atreve a asumir una autocrítica sincera
El dolor y este repentino ataque de patriotismo no son por el país. Muchos de ellos rezaban por las sanciones del verdugo, le prendían velas y predicaban, con fervor de sacristán, las virtudes de seguir apretando la soga.
El dolor viene de descubrir que el verdugo también los usó para apretarla. No contra quienes ellos suponían, claro. Porque el verdugo, si algo sabe, es escoger al más útil y convencerlo de que también es socio.
En todo caso, hay un mérito que nadie puede quitarles a estos patriotas recién estrenados. Ayudaron con entusiasmo a perfeccionar la soga. Ahora les sorprende descubrir para qué servía.
Las redes digitales explotan el circuito de recompensa mediado por dopamina como una máquina tragamonedas de recompensa variable e intermitente en un casino: cada like, repost, respuesta, notificación o visualización puede liberar un pequeño pico de dopamina.
EEUU robará toda la reserva de oro que Venezuela tiene en el Banco de Inglaterra, 31 toneladas de oro valorada en 4.000 millones de dólares, será transferida al Departamento del Tesoro de EEUU.
Ya llegó la "democracia" de EEUU a Venezuela, al igual que llegó a Irak en 2003:
@HeverCastroB Saludos, El Dr. Frank Audemars, ya había dicho, que el epicentro estaba cerca de la guaira, el detalle es que el Dr. Audemars no contaba con datos precisos, solo su experiencia. El servicio de geología de USA, lo había ubicado al principio en Yaracuy, rectificaron
Trump es el que mejor expresa las fases del plan laboratorio "Venezuela": fase 1: petróleo nuestro, fase 2: más petróleo nuestro, fase 3: más y más petroleo nuestro.
¿Qué le pasó a los dirigentes del movimiento bolivariano devenido en Chavismo, luego Madurismo y finalmente Rodrigato en materia de democracia participativa, y luego "democracia protagónica revolucionaria"? ¿Dónde quedó eso de la restitución de la soberanía del pueblo?
Hace 2 años,la auto justificación de los maduristas para hacer lo que hicieron con las elecciones fue que había que evitar a toda costa que la derecha llegara al gobierno, porque si lo hacian le iban a entregar el país a los gringos.
Desgraciadamente, el chiste se cuenta solo...
Es claro que el gobierno del PSUV, junto a factores de oposición convinieron en excluir a Maria Corina Machado del "tablero político". El asunto ahora es si el tutelaje de EE.UU reformulará las reglas y fronteras de exclusión/inclusión del tablero. En 1958 fue sacado el PCV
Contra todos mis deseos, preferencias e intereses, si no nos damos cuenta de los vectores de peso y poder real de los actores en juego no entenderemos nada.
EE.UU es el director de orquesta, no es la soberania nacional ni popular. Somos un país ocupado y controlado por EE.UU.
La Madre Teresa ganó el Nobel y todo el dinero se lo dio a los pobres de Calcuta. Rigoberta Menchu con su premio creó una fundación para indígenas de Guatemala. ¿Sabe usted si la Nobel venezolana le ha dado si quiera un euro a un solo venezolano para ayudarlo con el terremoto?
“Nos llamaron desde Estados Unidos para confirmar si era cierto que el gobierno venezolano nos impedía trabajar. No es verdad”.
Desde La Guaira, el fundador de los Topos de México, conocido como “El Chino”, desmiente versiones que han circulado en medio de la emergencia. Asegura que en el terreno han podido operar sin obstáculos y con apoyo logístico de instituciones locales.
Han pasado 13 días desde la tragedia. El desgaste es evidente: físico, emocional y espiritual.
Pero la labor no se detiene. Equipos de rescate, voluntarios y autoridades siguen enfocados en una misión urgente: encontrar a las víctimas y dar respuestas a familias que aún esperan.
Con décadas de experiencia en desastres alrededor del mundo, “El Chino” es contundente: lo ocurrido en la costa venezolana es profundamente devastador.
Su mensaje es claro: menos ruido, menos desinformación… y más trabajo.
“Es tiempo de trabajar”.
Está mujer caraqueña cargada de sentimientos transmite la realidad de lo está ocurriendo en Venezuela y no las mentiras que muchos desde el exterior desde su zona de confort publican en las redes sociales con bajos y ruines fines políticos. Por ejemplo: @carlaangola@OrlvndoA@MaElviraSalazar@RepCarlos@MariaCorinaYA@EdmundoGU@cayetanaAT entre otros.
#MientrasSeCuelaElCafé
¿Qué viene ahora?
No tengo duda de que la tragedia del 24 de junio será, y de hecho ya está siendo, instrumentalizada políticamente. Comenzó desde el primer minuto. Dentro y fuera del país. Escoja usted el bando que prefiera: en todos encontrará abundantes casos de litiasis política. Cálculos que terminan obstruyendo el sentido común y la decencia. No es nuevo. Lo triste es que seguimos sin aprender.
Mientras unos convierten el dolor en propaganda, el resto de la sociedad tiene una obligación mucho más importante: aprovechar esta tragedia para exigir cambios que ya no admiten más demora.
El primero es evidente. Venezuela necesita dejar de tratar a Protección Civil, los bomberos y los organismos de rescate como si fueran un gasto secundario. No puede seguir descansando sobre el heroísmo de hombres y mujeres obligados a suplir con coraje lo que el Estado y la sociedad les niegan en equipos, formación, planificación y recursos. El corazón salva vidas, pero el corazón, sin herramientas, también tiene límites.
Esta emergencia dejó al descubierto costuras demasiado visibles: equipos insuficientes, protocolos que requieren fortalecimiento, coordinación que debe perfeccionarse y capacidades institucionales que necesitan crecer. Aun así, miles de servidores públicos y voluntarios hicieron mucho más de lo que sus condiciones permitían. Eso merece gratitud pero también una profunda revisión del sistema.
Las fuerzas de seguridad tampoco pueden escapar a esa revisión. La inmensa mayoría cumplió con honor una tarea titánica. Sin embargo, bastan unos pocos funcionarios saqueando, abusando o aprovechándose del sufrimiento ajeno para destruir la confianza que otros intentan reconstruir. Ya ocurrió en el deslave de Vargas. Que vuelva a repetirse es una derrota moral imperdonable.
La reconstrucción también obliga a mirar hacia nuestras ciudades. Muchas alcaldías carecen del personal técnico indispensable para supervisar adecuadamente el crecimiento urbano. No porque falten ingenieros, arquitectos o especialistas. Sobran profesionales de altísimo nivel. Lo que faltan son instituciones capaces de atraerlos y retenerlos con condiciones dignas, y donde desaparece la capacidad técnica, suele encontrar espacio la corrupción.
Allí no deberían existir colores políticos ni intereses económicos. Solo una prioridad: proteger vidas. Cuando las normas urbanísticas se negocian, cuando las inspecciones se relajan o cuando las regulaciones se convierten en mercancía, tarde o temprano la factura termina cobrándola la naturaleza.
También necesitamos regulaciones técnicamente sólidas y, sobre todo, posibles de cumplir. Las leyes que nacen desconectadas de la realidad suelen terminar alimentando exactamente aquello que pretendían combatir.
En lo social, el desafío abruma. Miles de familias perdieron mucho más que paredes: perdieron su estabilidad, recuerdos y su futuro inmediato. La respuesta habitacional deberá ser rápida, transparente y sostenible. Venezuela ha impulsado importantes programas de vivienda durante las últimas décadas. Es el momento de conservar lo que funcionó, corregir lo que fracasó y administrar mucho mejor cada recurso disponible.
En educación también hay tareas pendientes. Desde la escuela hasta la universidad, la cultura de prevención debe dejar de ser un capítulo ocasional para convertirse en una competencia ciudadana permanente. Saber cómo actuar durante un desastre también salva vidas.
Aunque paradójico, la reconstrucción es una oportunidad económica. Generará empleo, movilizará inversiones y permitirá modernizar infraestructura. Pero solo si se hace con reglas claras, supervisión rigurosa y transparencia absoluta. Reconstruir no puede convertirse en otro negocio.
Los terremotos no distinguen ideologías. O aprendemos las lecciones, o la próxima tragedia volverá a encontrarnos discutiendo exactamente las mismas miserias, sobre los mismos escombros.
La naturaleza ya hizo su parte. ¿Haremos la nuestra?