La exposición durante largo tiempo de una persona al poder puede cambiar su personalidad
El síndrome de Hubris que es mostrarse extremadamente orgulloso , insensible y sobre todo con falta de empatía es relativamente frecuente
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🤔 Ni 'likes', ni dinero, solo paz: por qué las nuevas generaciones prefieren una vida virtual al estrés del mundo real
✍️ Por @carmenburnee
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Your brain produces somewhere around 60,000 to 80,000 thoughts a day. According to a figure widely cited from the National Science Foundation, up to 80 percent of them are negative, and up to 95 percent are the same ones you had yesterday.
That means the voice in your head is running on a loop, and the loop is biased toward threat, because the brain evolved to keep you alive, not to keep you happy. A thought like "I am not ready for this" fires the amygdala, your brain's alarm centre, which floods you with cortisol, the stress hormone. Cortisol makes you more reactive and more likely to have the same thought again, and the repetition digs the groove deeper each time.
This is why affirmations work as counter-programming. When you repeat a sentence like "I can handle this," you are building a competing pathway. The first few times it feels empty, because the old groove is deeper. But the brain rewires itself based on what it practises, and a 2015 study from the University of Pennsylvania found that a repeated values affirmation activates the prefrontal cortex, the part of the brain that handles reasoning, and quiets the amygdala over time.
The research suggests that the mechanism works the same way whether you write the affirmation, say it out loud, or read it from a card. What matters is repetition and personal relevance, choosing words that connect to something you care about. Generic positivity does not land the same way a sentence about something you care about does. The more specific the statement, the stronger the signal. https://t.co/suEZKh5ARf
Tener tatuajes se asocia a menor cociente intelectual, peor salud mental, menor nivel educativo, mayor impulsividad, mayor neuroticismo, mayor criminalidad, menores ingresos y mayor probabilidad de haber sufrido abuso sexual en la infancia y de presentar rasgos borderline.
"En un contexto de incertidumbre, ¿es posible adelantarnos a los peligros? La información y la prevención pueden ayudarnos a anticipar algunos escenarios, pero lo que propone Taleb es un cambio de perspectiva. Tenemos que aceptar que el conocimiento humano tiene límites. Por eso, en lugar de intentar predecir todos los posibles cisnes negros —algo que es imposible—, las sociedades deberían preocuparse por construir sistemas capaces de resistirlos. Taleb utiliza el concepto de «robustez» para referirse a las estructuras que no se derrumban cuando aparece lo inesperado, sino que se adaptan o, incluso, se fortalecen ante ese tipo de evento."
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👏 Un hombre sin hogar consigue aprobar una oposición con la nota más alta: estudió en los bancos de los parques donde durmió durante más de 15 años
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A massive global review of more than 100 million men reveals that the risk of suicidal thoughts and behaviors spikes following a relationship breakdown, with young and recently separated men facing the highest vulnerabilities. https://t.co/nJ1pd6YXGK
La inteligencia no se limita,al conocimiento, sino a un hábito ¿opuesto?: disposición a reconocer lo que se desconoce
El "pensamiento abierto", es buscar evidencia contraria a tus creencias y revisarlas ante nuevos datos
El poder de la humildad intelectual https://t.co/QSzSRoRpFn
Mel Robbins, experta en crecimiento personal: “La mayoría de nuestra energía no se pierde por el trabajo, sino por el comportamiento de otras personas” https://t.co/BPcU0KSkgQ
Será cualquier cosa salvo un mando.
«Los comentarios fueron proferidos por un superior, se dirigieron a una subordinada, tuvieron contenido sexual, se formularon públicamente y generaron en la víctima una vivencia de humillación y menosprecio».
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¿Son los padres mejores personas?:
En este ensayo, Paul Bloom se pregunta si tener hijos hace que las personas sean mejores (más empáticas, más preocupadas por el futuro y por los demás). Parte de un texto invitado de Darby Saxbe, quien sostiene que la paternidad es profundamente altruista hacia los propios hijos (cuidamos a alguien que no puede devolvernos el favor durante décadas), pero también nos vuelve más parroquiales: concentramos nuestro amor y energía en nuestra propia parentela genética.
Bloom reconoce que es muy difícil estudiar el efecto causal de la paternidad (los padres ya suelen ser diferentes de los no-padres antes de tener hijos). Sin datos sólidos, especula. Por un lado, los padres tienen una razón instrumental muy poderosa para preocuparse por el futuro del mundo: sus hijos vivirán en él. Como dice él, “el futuro es un país extranjero”; si tus seres queridos están allí, te importa mucho más lo que ocurra.
Por otro lado, la paternidad también nos hace peores en ciertos aspectos. El tiempo, la energía y el amor son limitados, y al volcarlos en los hijos queda menos para el resto. Cita ejemplos extremos (como el del filósofo Stephen Asma, dispuesto a matar a millones para salvar a su hijo) y más cotidianos (hacer cola preferente, pagar colegios privados, etc.). Bloom admite ser uno de esos padres: apoya la educación y la sanidad públicas, pero si puede ofrecer algo mejor a sus hijos, lo hace.
La conclusión es matizada: los padres no son necesariamente mejores personas. Su amor es parcial y sesgado. Pero, en las circunstancias adecuadas (cuando no pueden “escapar” del sistema público), ese amor egoísta puede canalizarse para mejorar las instituciones de todos, de forma parecida a cómo Adam Smith describía que el interés propio del panadero nos da el pan.
Lo que dice Stephen Asma en su libro Against Fairness es esto:
“Si algún hechicero de ciencia ficción viniera a mí con un botón y me dijera que podría salvar la vida de mi hijo pulsándolo, pero que entonces (suena la música disonante) morirían diez desconocidos en algún lugar, tendría el dedo apretado antes de que terminara su enigmático desafío. Si lo subiera a cien desconocidos, a un millón o a toda la población, me seguiría tomando el mismo microsegundo pulsar el botón.”
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