Casi nada se habla de lo que realmente impulsó a Mariano Rajoy a no disolver las Cortes y no convocar elecciones, permitiendo que Pedro Sánchez se hiciera con el poder de la mano del separatismo. @pirlosantos lo ha recordado hoy en @EspejoPublico#Pánico a @CiudadanosCs
La Audiencia Nacional investiga a Zapatero por presunto blanqueo y tráfico de influencias.
Mientras algunos hablaban de “lawfare”, otros denunciábamos estos hechos hace 5 años.
La corrupción alrededor de Sánchez no deja de crecer. Y sus socios ya no pueden seguir sosteniéndolo.
Hoy es un buen día para recordar que @CiudadanosCs, de la mano de @lugaricano, denunció ante la Comisión Europea el rescate fraudulento de Plus Ultra por parte del gobierno de @sanchezcastejon. Ahora, el conseguidor José Luis Rodríguez Zapatero deberá explicarse ante la Justicia.
Que alguien explique a Claudia Sheinbaum que los aztecas no eran los pueblos originarios de lo que hoy es México. Llegaron 200 años antes que Hernán Cortés y conquistaron a base de sangre y fuego. Luego impusieron su religión antropófaga de sacrificios humanos y guerras floridas
La idea de que el idioma español desplazó a las lenguas indígenas en México exclusivamente por “el colonialismo español” es una simplificación histórica bastante pobre.
De hecho, durante buena parte del Virreinato de Nueva España ocurrió casi lo contrario de lo que muchos imaginan hoy.
La Corona española y la Iglesia utilizaron extensamente lenguas indígenas como el náhuatl, maya, mixteco, otomí o purépecha para evangelizar, administrar y gobernar. Durante siglos, enormes sectores de la población indígena siguieron hablando sus propias lenguas. Incluso el náhuatl funcionó como lengua franca regional en partes importantes del virreinato.
Felipe II llegó a ordenar en 1570 que el náhuatl fuese lengua oficial administrativa para numerosos territorios de Nueva España. Los misioneros aprendían lenguas indígenas, escribían gramáticas y diccionarios, y muchas comunidades mantuvieron una autonomía lingüística considerable.
Paradójicamente, el gran impulso uniformizador hacia el español llegó mucho más tarde, sobre todo con el México independiente.
El Estado nación mexicano del siglo XIX necesitaba centralización, burocracia, ejército, educación pública y una identidad nacional homogénea. Ahí el español pasó de ser una lengua importante a convertirse progresivamente en herramienta de construcción nacional.
Los liberales del siglo XIX, y después el Estado revolucionario del siglo XX, impulsaron una fuerte castellanización mediante la escuela pública, el servicio militar, la administración centralizada y la idea de “mexicanizar” a las poblaciones indígenas.
Especialmente tras la Revolución Mexicana, el indigenismo oficial muchas veces no buscaba preservar plenamente las lenguas originarias, sino integrar a los indígenas en una cultura nacional hispanohablante. La famosa consigna implícita era: incorporar al indígena al Estado moderno mexicano.
En otras palabras: el mayor proceso de sustitución lingüística no vino tanto del imperio multinacional español, sino del nacionalismo moderno y centralizador del Estado mexicano posterior.
Eso no convierte al Virreinato en un paraíso multicultural ni absuelve dinámicas de poder coloniales. Claro que hubo jerarquías, presión cultural y expansión del español. Pero históricamente, quien más avanzó en la homogenización lingüística fue el proyecto de Estado nación moderno.
La ironía es enorme: muchos zurdos nacionalistas actuales denuncian al “imperio español” mientras defienden precisamente el modelo jacobino y centralizador que terminó debilitando muchas lenguas indígenas mucho más rápido que durante siglos de Nueva España.
Presidenta de la Comunidad de Madrid @IdiazAyuso, lamento profundamente la forma en que fue tratada en su visita a México, por algunos personajes que solo buscan dividir y violentar.
El país no necesita polarización, mucho menos cuando estamos en medio de una inseguridad que lastima a millones de familias mexicanas.
Los mexicanos que acuden o viven en España son tratados con respeto y consideraciones, lamento profundamente que no haya existido reciprocidad. Pero esté usted segura que el pueblo de México es mucho más amable y generoso de lo que son algunas voces llenas de odio y de división.
España está en nuestra sangre, en nuestro idioma y en nuestros apellidos, así como también lo está la historia prehispánica.
Estimada Sra. Isabel Díaz Ayuzo, gracias por venir a México y defender lo que nos une: la libertad, el humanismo y el respeto a la Ley. Gracias por tender un puente cultural para compartir nuestra historia y nuestro futuro en común.
Estoy segura que habrá mejores tiempos para que regrese y sea tratada con la dignidad y el respeto que Usted se merece y así como todas las personas que visiten nuestro México.
Nos urge un país seguro y sin división.
"El odio a Cortés no es odio a España: es odio a nosotros mismos... Apenas Cortés deje de ser un mito histórico y se convierta en lo que es realmente: un personaje histórico, los mexicanos podrán verse a sí mismos con una mirada más clara, generosa y serena.
Esta tarea de crítica equivale a una cura moral y debe ser emprendida por aquellos que son los herederos directos de los creadores del mito: ... la actual clase gobernante de México."
Octavio Paz (1985)
Esto demuestra que la Corona Española se preocupaba más por los habitantes de México que Sheinbaum.
Ella mientras masacran a su gente se pone a sacar legajos de hace 500 años.
No voy a entrar en la manipulación de Sheinbaum al convertir en edicto un juicio de residencia y mezclar hechos de guerra con acciones tras la conquista. Por hoy es suficiente.
La Universitat Pompeu Fabra es donde José García Montalvo es Catedrático de Economía. Es uno de los mayores expertos de nuestro país en el tema de la vivienda. Siempre habla de que tenemos un problema de oferta de pisos. Vamos, que hay que construir para que bajen los precios. Cuenta también en sus trabajos que no es verdad que los pisos ya existan en algún lugar y solo tengan que aflorar, como dicen algunos. De hecho, junto a Raya Vílchez tiene un estudio explicando que esa falacia de los supuestos pisos existentes se demostró eso, falacia, en sitios como Barcelona.
Ayer Irene Montero, que lleva tiempo diciendo que “no hay que construir más”, y Gabriel Rufián fueron a la Universitat Pompeu Fabra a decir esto.
El futuro de la nueva izquierda.
Un periodista se pasea por el Parlamento europeo con un mapa sin textos.
“¿Dónde está Irán?”, pregunta.
Error tras error en las respuestas.
Tremendo.
Pero como alguien haga eso en España entre periodistas, opinadores, y por supuesto políticos varios…
Sin España no habría habido caballos en América. Sin caballos no habría habido vaqueros. Y sin vaqueros, el cowboy jamás habría existido. Eso no lo sabe Alexandria Ocasio-Cortez.
Cuando los españoles llegaron a América, el caballo no existía en el continente. Tampoco existía el ganado vacuno. Ambos animales habían desaparecido miles de años antes. Fueron los españoles quienes los reintrodujeron y, con ellos, toda una economía ganadera desconocida hasta entonces en el Nuevo Mundo. En los territorios de Nueva España, que incluían lo que hoy son México, Texas, California, Arizona y Nuevo México, surgieron enormes explotaciones ganaderas que exigían nuevos conocimientos técnicos y una figura profesional específica. Así nació el vaquero.
El propio término es español. La palabra “vaquero”, derivada de “vaca”, designaba ya en el siglo XVI a los hombres encargados de manejar el ganado a caballo. También son españoles los elementos que definen esta actividad: el lazo, la silla adaptada al trabajo ganadero, las espuelas, el rancho como unidad económica y el manejo sistemático del ganado en grandes extensiones abiertas. Nada de esto existía en América antes de la llegada de España.
Cuando Estados Unidos se expandió hacia el oeste en el siglo XIX, no creó esta cultura. La encontró plenamente desarrollada en territorios que habían sido españoles durante más de doscientos años. Los colonos anglosajones adoptaron directamente ese sistema. La propia lengua inglesa conserva la prueba de esta herencia: “buckaroo” procede de “vaquero”, “lasso” de “lazo”, “rodeo” de “rodeo”, “mustang” de “mesteño”, “bronco” de “bronco”, “corral” de “corral” y “ranch” de “rancho”.
Durante los siglos XVII y XVIII, las grandes haciendas ganaderas de Nueva España formaron una cultura ecuestre propia. El término “charro”, que en España designaba originalmente a los campesinos de Salamanca y otras regiones, comenzó a utilizarse en México para referirse a los jinetes expertos y hábiles en el manejo del ganado y el caballo.
El traje de charro, con su chaqueta corta, pantalones ajustados, botonaduras metálicas y sombrero ancho, tiene raíces en la vestimenta ecuestre española, adaptada a las condiciones del campo mexicano.
En el siglo XIX, tras la independencia de México, el charro se convirtió en un símbolo nacional. Representaba al jinete hábil, valiente y ligado al mundo rural. Su cultura dio origen a la charrería, un conjunto de prácticas ecuestres que incluyen el manejo del lazo y diversas suertes con el ganado.
Cuando los estadounidenses llegaron al oeste, no crearon esa cultura. La heredaron.
Over the course of a lifetime, we face only a few moments where the decisions we make and the actions we take will shape our history for years to come. This is one of them.