me da pánico la fragilidad de los lazos humanos. Un malentendido, un orgullo herido, un mensaje sin responder. Y algo que tomó años construir se desmorona en un segundo.
La responsabilidad afectiva no es solo evitar herir, es entender que todo lo que haces, lo que dices, lo que callas, cómo actúas deja huella en la mente y el corazón del otro. No se trata de prometer, sino de ser consciente de lo que generas.
Ninguna mujer te va a dejar por un error, porque todos somos humanos y nos equivocamos. Si te dejaron es porque ese error lo convertiste en un hábito y cuando se repite varias veces ya no es un error, es una decisión.