#Colombia#Secuestro#Libertad En las selvas de Colombia hay siete miembros de la Fuerza Pública que llevan meses secuestrados. Para ellos no hay celebraciones de fútbol, ni Mundial, ni días festivos. Solo hay encierro, incertidumbre y ausencia de libertad.
Que no se nos olvide que, mientras millones celebran, ellos siguen privados de su derecho más fundamental: la libertad. Todo por cumplir con la misión de defender a Colombia y proteger su democracia.
Ojalá no dejemos de hablar de ellos y pedir su libertad hasta que regresen a casa.
El 6 y 7 de noviembre de 1985 se cometieron crímenes contra la humanidad en el ataque al Palacio de Justicia ¡No dejes que borren la historia! Ayúdanos a que se conozca la Verdad: ESTE FUE MANUEL GAONA CRUZ Y ESTO FUE LO QUE VERDADERAMENTE LE HICIERON👉https://t.co/9cIIASe4zP👈
@FALCAO Tigre, usted sino es el mejor de todos los tiempos en nuestro país, es decir mentiras, no permitas que te regalen títulos, no los necesitas para ser el mejor, lo eres.
La “cortesía ‘petroniana” versus la “cortesía victoriana”
La rabia y el rencor de Petro contra Antioquia, reiteradamente expresados cuando habla del gobernador de Antioquia, @AndresJRendonC , y del alcalde de Medellín, @FicoGutierrez , nos recuerdan que @petrogustavo , para decirlo con palabras de un grande de Antioquia, el presidente Marco Fidel Suárez, ni hijo de rico ni rico él, “no sabe sino infamar, pero como lo hace en voz alta, altísima, la gente le aplica aquello de que el que más grita tiene más razón”.
Andrés Julian y Federico representan una cultura política cultivada en Antioquia, encarnada por dignatarios como Pedro Justo Berrío y @AlvaroUribeVel , una cultura cuya síntesis describió así el mentado expresidente Marco Fidel Suárez:
"Por la preponderancia de la verdadera opinión pública, por el respeto a la legitimidad y por cierta franqueza incompatible con intrigas desacreditadas y escandalosas, la política de Antioquia cede casi siempre el campo a la administración pública, la cual se distingue por el acierto, la franqueza, la economía y la honradez. Hay allí (en Antioquia) cierta feliz ineptitud para las argucias, sofisterías y enredos que suele emplear en otras partes el genio de algunos políticos".
Pero, además de los temas de fondo, en Antioquia se tiene poco aprecio por las formas del presidente Petro. Aquí gustan las formas victorianas y disgustan las ‘petrianas’. En Antioquia se ponderan la formalidad y el énfasis en las buenas maneras, y desentonan la grosería, la informalidad, el desdén por la etiqueta, y el mal vestir en los actos oficiales. En Antioquia no tiene cabida el irrespeto a los militares, el lenguaje altisonante, vulgar y pendenciero en las alocuciones de los mandatarios, el ser ruidoso y desordenado en la mesa, y el hablar sin consideración y sin respeto por quienes representan una oposición civilizada y legítima.
Ahora tenemos a los terroristas del ELN exigiendo al Estado colombiano que los saquen de la lista de los Grupos Armados Organizados (GAOs), con la pretensión de obtener un estatus de legitimidad que jamás podrán alcanzar debido a su carácter ilegal y criminal. Esta demanda es inadmisible tanto desde el punto de vista legal como constitucional en Colombia.
Primero, debemos recordar que la Ley 171 de 1994, que aprueba el “Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949, relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional (Protocolo II)”, y la Ley 1908 de 2018, que fortalece la investigación y judicialización de organizaciones criminales, son claros en su mandato. Estas leyes, junto con el bloque de constitucionalidad representado por los artículos 93, 94 y 214 de la Constitución, obligan al Estado colombiano a actuar con firmeza contra organizaciones como el ELN.
El ELN ha demostrado reiteradamente su desprecio por los acuerdos de paz y por la seguridad del país, siendo responsables de innumerables actos de violencia, secuestro y narcotráfico. Sus acciones no solo han puesto en peligro la integridad territorial y la seguridad nacional, sino que también han afectado gravemente la vida de miles de colombianos inocentes. Ceder a sus demandas sería traicionar la memoria de las víctimas y poner en riesgo la estabilidad y el orden público de nuestra nación.
La legitimidad que el ELN busca es incompatible con su historial de criminalidad y terrorismo. El Estado colombiano no puede ni debe conceder ningún tipo de reconocimiento que debilite el imperio de la ley y la justicia. El Gobierno debe mantenerse firme en su compromiso de proteger a los ciudadanos y garantizar la prevalencia del orden constitucional, rechazando cualquier intento de los grupos armados de obtener concesiones a través de la violencia y la intimidación.
Videos del terror que están dirigiendo los colectivos de Maduro el socio de Petro en Venezuela. Aquí las bodegas no salen a decir nada porque saben que es verdad.