#tbt@BarcelonaSC pretemporada 1996.
Hotel Punta Carnero.
1: los jóvenes, obra: conciencia en el fútbol sobre la violencia en los estadios.
2: los adultos, imitación humorística del C. técnico.
3: cuerpo técnico y médico: representación de fe.
Más presentaciones individuales.
“Una de las cosas que me marcó mucho es ver cómo he incentivado a muchas personas de Ecuador, que sí se puede luchar por sus sueños, que sí se puede hacer historia.” 🇪🇨❤️💙
La entrevista de Willian Pacho con la UEFA. 📺
🗞️ https://t.co/el7A6Al3NV
Ecuadorian Cuisine 🇪🇨 https://t.co/HBhkxpW9ep
The national diet revolves around a singular obsession: soup as a source of kinetic energy rather than a mere appetizer. The coastal morning ritual centers on Encebollado, a broth of fresh albacore tuna and yuca root. Locals consume it strictly before noon, believing the heavy onion-fish combination cures hangovers and fuels manual labor.
Unlike its Andean neighbors, Ecuador’s flavor profile relies heavily on Maní (peanuts). This ingredient thickens coastal stews like Viche and Cazuela, creating a rich, creamy consistency distinct from the acidic, clear broths of Peru. In Manabí, roasted peanut paste and cilantro form Salprieta, a condiment dusted over almost every savory dish to add an earthy depth.
In the highlands, the culinary architecture shifts to pork. Hornado vendors roast whole pigs marinated in chicha (fermented corn beer) for days. The service is ritualistic: the meat must be accompanied by Agrio—a sweet and sour sauce made from tamarillo and brown sugar—and Llapingachos, cheese-filled potato patties fried in lard until they develop a crust that cracks under a fork.
Video: @cocinoconmigobychef
#Venezuela#DeltaForce#USCapture#Maduro
¿Cómo lo encontraron? Simple.
La CIA siguió su "patrón de vida": qué comía, cómo se vestía y exactamente dónde dormía.
No fue una corazonada. Lo sabían todo.
De regreso en EE.UU., Delta Force construyó una réplica exacta de su casa de seguridad, ensayando el asalto una y otra vez, hasta poder hacerlo con los ojos cerrados.
¿Y los sopletes?
Eran para el cuarto de pánico. La inteligencia sabía que Maduro dormía tras puertas de acero, tipo bóveda bancaria. El equipo llevó cortadores térmicos de alta potencia para sacarlo de allí.
Pero al final, el arma decisiva fue la velocidad.
Los operadores irrumpieron tan rápido que lo atraparon antes de que pudiera siquiera cerrar la puerta.