En mi infancia siempre pensé que los adultos exageraban cuando decían “si no es una cosa, es otra” pero ahora como adulto puedo confirmar que efectivamente; si no es una cosa, es otra.
Desafortunadamente, soy extremadamente buena con el contacto cero. No me importa si fuimos novios, amigos, lo que sea, podré llorar en la noche pero jamás recibirás un mensaje o llamada mía.