-Veo a mis nietos y me aterra el mundo que vamos a dejarles. Ya, sinceramente, no tengo ni idea de cómo será este sitio dentro de cien años.
+La hierba cubrirá las calles y las azoteas. No creo que duremos cien años más. Y Dios volverá a intentarlo, si es que tiene estómago.
El día que caiga Infantino saldré a la calle a celebrarlo. No lo aguanto, es un pedazo de cabrón de tres pares de narices. Al menos a Blatter se le veía venir, pero este tobogán de piojos con cara de trabajar en la ventanilla del INEM se está cargando el fútbol.
La selección que nos enamoró en la Eurocopa tenía a Lamine y Nico en prime físico, a Rodri en modo de balón de oro, a uno de los mejores laterales derechos de la historia, a un 9 con capacidad para combinar y estirar.
Al que no tenía era a Pedri.