Ojalá los ataques rastreros a @davidescobara y @Comfama sean oportunidad para que Colombia los conozca mejor
Comfama es una caja de compensación que de verdad ayuda a consolidar clase media y a crear movilidad social
David representa un liderazgo efectivo, innovador y con resultados. Un paisa se esos universales, consciente transparente pero siempre práctico.
A veces las situaciones difíciles sirven para ver con más claridad quién es quién.
Si Colombia tuviera más Davids y más Comfamas, otro sería el cantar.
Ánimo David.
Recién desatrasándome en esta red me entero de que le están haciendo mal ambiente a @Comfama y a @davidescobara.
Sea esta la ocasión para expresar mi admiración y gratitud por ambos:
Comfama es un referente en Colombia y hace una labor fundamental, complementaria del rol del Estado y muy cercana a los ciudadanos. David es un teso; un líder inteligente, honesto y trabajador con una visión integral de la sociedad y con una capacidad gerencial que pocos tienen en la ciudad.
Por otra parte, y aunque es odioso, suelo mirar de dónde vienen las críticas, qué lenguaje se usa, cuáles son los argumentos.
En este caso es fácil entender que las cabezas visibles de esta pobre ‘funada’ son personas de escasos o nulos logros y aportes a la sociedad que buscan figurar a costa de otros y no dudan en usar mentiras y verdades a medias, muy parecidos en ello al combo de la alcaldía anterior, que también se dedicó a criticar a Comfama y a su director. No les doy relevancia.
Toda institución es criticable, al igual que todo personaje público, pero los debates hay que darlos con honestidad y con altura ética e intelectual y este no ha sido el caso.
Hace ocho años y medio trabajo en @Comfama. De esos llevo seis como responsable de comunicaciones y con @davidescobara siendo mi jefe. Estamos lejos de tener una relación perfecta, porque ambos somos humanos y eso de la perfección es bastante improbable. Él me aguanta (y muchas...) y yo le aguanto otras tantas. No somos perfectos, muchas veces pensamos diferente y otras nos hacemos barra y apoyamos. Sin embargo, lo que sí puedo decir con certeza es que Comfama es una institución bien administrada, honesta y donde todos los días, muchas cientos de personas, nos levantamos a hacer nuestro trabajo de manera honesta y responsable. La Comfama administrada por David es una Comfama que en 10 años ha crecido y generado valor social. Ha sabido cultivar los más de 60 años de historia que otros directores nos dejaron a los que estamos hoy en esta organización que ya tiene 72 abriles. De esa Comfama y de ese director administrativo, habla esta entrevista en @elcolombiano
https://t.co/bRBdfyteeG
Ante las informaciones que se han presentado recientemente en esta red social y en otras páginas, el consejo directivo de @Comfama envía comunicación: https://t.co/FXN2GrlkSo
Comenzaron intentando desconocer el resultado electoral. Hablaron de fraude, sembraron dudas, cuestionaron la legitimidad del presidente electo y buscaron por todos los medios una prueba que nunca apareció. Después vino la doble ciudadanía, de inmediato judicialmente intrascendente. Más tarde, la convocatoria a la desobediencia civil, que prácticamente nadie está acompañando.
Crean una controversia, amplifican durante unos días y convierten cualquier cosa en algo que parece escandaloso. Cuando el asunto se agota, inmediatamente pasan a lo siguiente.
Así fue también con la Presidencia del Senado. Presentaron el resultado como una derrota política del nuevo gobierno, cuando lo que hizo Abelardo fue marcar una posición dejando clara su preferencia pero sin convertir al Congreso en un apéndice del ejecutivo. La paradoja terminó siendo que para celebrar la supuesta derrota, tuvieron que aliarse con sus enemigos naturales.
Luego ocurrió con la decisión del presidente de posesionarse en una guarnición militar. Fue presentado como una extravagancia, incluso una amenaza institucional. La controversia ocupó los titulares que querían, pero al final todo aquel estruendo terminó reducido a lo que era, una decisión de carácter simbólico en reconocimiento a las Fuerzas Militares. Después de tanta alarma, no pasó absolutamente nada.
Entonces apareció Barranquilla. La nueva sede de la Presidencia fue presentada con toda clase de exageraciones. Llegaron a mostrarla como una especie de Casa Blanca recién construida para satisfacer un capricho presidencial, hasta que la realidad resultó bastante menos cinematográfica. Apenas se trataba de una antigua edificación militar adaptada para albergar funciones de la Presidencia.
Antes ya habían intentado escandalizar la cooperación del BID. Que si los recursos eran para el empalme o si correspondían a proyectos técnicos, que si el BID había dicho esto o aquello. Sesenta millones de dólares convertidos en otra tormenta política, aunque no fueran recursos del Estado colombiano, no constituyeran un préstamo y su eventual utilización estuviera sometida a controles.
Después llegaron los ministros.
Como resultó difícil cuestionar la trayectoria profesional del gabinete, comenzaron a buscar asociaciones políticas y parentescos para intentar descalificar nombramientos, aunque nada permita todavía evaluar la capacidad o el desempeño de los funcionarios.
Y cuando el país enfrentó las consecuencias del temblor, tampoco hubo tregua.
Mientras sectores civiles y empresariales han dado su respaldo al Gobierno comprometiendo cifras multimillonarias para la reconstrucción, el debate que quieren imponer es otro. Incluso un gesto tan mínimo como entregar balones a unos niños, para que en medio de la tragedia puedan de alguna manera reconfortarse jugando, ha servido de munición canalla para atacar al Gobierno.
Ni una sola vez un acto de reconocimiento a lo conseguido por el presidente y sus ministros. Ni una sola vez un mensaje de aprobación a la solidaridad de los empresarios.
Antes que reconocer la movilización alrededor de la emergencia, prefirieron caricaturizar un gesto del presidente saludando a unas personas.
Ahora pretenden la cabeza de un ministro por la única razón de unas fotografías en la playa durante un fin de semana en familia. Podrá discutirse si fue oportuno, podrá considerarse incluso un acto indelicado dadas las circunstancias, pero de ahí a convertirlo en prueba de indolencia para exigir su salida, existe una distancia enorme.
El problema de fondo es que no estamos ante una sucesión espontánea de críticas. Estamos ante una manera de hacer política basada en producir ruido permanentemente.
Este es el sistema de maniobras tendenciosas que termina arrastrando a un país hacia el barro del odio que esta gente transmite, con el único propósito de obtener provecho político.
una cosa es el control sobre el poder y otra distinta convertirlo todo en combustible para alimentar el resentimiento.
Politizaron la pandemia, politizaron el huracán en Providencia, era lógico que iban a politizar un terremoto.
Prácticamente van a celebrar cada fallecimiento porque lo pueden usar para culpar al nuevo gobierno.
Ante eso nos estamos enfrentando.
El planeta no quiere castigar a los seres humanos. Ni da gritos. Ni está mandando mensajes. Ni hace juicios morales. Este tipo de "animismo" (ahora en boga) es una farsa, producto sobre todo del oportunismo político.
@realmalpa4ever Y prestarle atención a los comentarios de las almas zurdas que están llenas de odio, rencor, envidia y ganas de polarizar. Que desgaste de gente
@RubenSelvaYMar Esta decisión se tomó entre la presidencia y la alcaldía de Medellín. De eso si no hablas cierto? Que tan difícil para ustedes es construir desde los positivo, es mas fácil destruir y polarizar. Irresponsables.
https://t.co/3ysgg5jbt1
@ivansflorezc@RafaelePachon De acuerdo con vos, lo de los besitos sobró. No en ese momento. Hay que ver las dos caras, lo malo y lo bueno, con los comentarios construir y no destruir.
@angelamrobledo@FicoGutierrez No se si este tipo de personas con esos comentarios se creen chistosas, inteligentes, sarcásticas, o todas las anteriores. Dan pesar.