Por favor, venezolano de bien, si ven a un gatito, perrito, mascota perdida o herida, denle refugio y ayudenlos. Ellos también están aterrados. También son vidas.
Abelardo De La Espriella puede ser el presidente de Colombia pero no será hoy ni nunca el mío. Lo aborrezco a él, a toda su gente, a su fraude y a su campaña sucia.