Twitter, has tu magia: así como logramos dar con el asqueroso Franklin Gamboa que humilló a don Luis Felipe, ahora vamos por este ñero impresentable, fan de Cepeda y Beto Coral que no supera el ardor en el 🍑y insulto y amenazó a @cdmaldonadoo1 en Kennedy con matarle su perro.
Durante el gobierno Petro se le entregó la inteligencia a alias Calarcá, se liberó al asesino de Miguel Uribe, se abrazaron con Mancuso, exhibieron a narcos en tarimas en Medellín y se pactaron las operaciones de las FFMM con los delincuentes.
Pero ahora que Abelardo dice que va a combatir los delincuentes amigos del gobierno Petro entonces sale Ivan Cepeda a decir que están armando un gobierno paramilitar.
Bellacos.
Se acabo el gobierno y la culpa fue de Uribe, de Duque, del Banco de la Republica, del Congreso, de Trump, de las electrificadoras, de las EPS, de las altas cortes, de los ministros, de funcionarios inescrupulosos, de los empresarios, de sus familiares.
De todos, menos de él.
Cuando hay datos, la narrativa se cae sola.
El análisis digital indica que el ataque contra @ABDELAESPRIELLA no fue espontáneo: el 73 % del contenido negativo provino de solo 5 cuentas.
El estudio detecta además una dinámica coordinada entre @DCoronell, @lasillavacia y @estoescambio, operando como un mismo ecosistema.
La ciudadanía real no se enganchó.
El ruido quedó en su propia burbuja.
¡Firmes por la verdad, firmes por la patria! 🇨🇴
"Ricky Gervais":
Porque tras los discursos durante los Grammys, usuarios recordaron sus acertadas palabras contra los famosos. "No están en posición de dar lecciones al público sobre nada, no saben nada del mundo real."
○ Doctor Sergio Fajardo,
Le escribo con franqueza y sin animadversión personal. Precisamente porque hablar de una “calamidad” para Colombia exige algo más que buenas intenciones: exige autoridad política y claridad frente a la realidad del país.
Usted ha sido evaluado por Colombia en tres oportunidades electorales y en las tres el resultado ha sido el mismo. No es una descalificación moral, es un dato democrático. El país ya habló. Por eso sorprende que, desde esa trayectoria, hoy pretenda erigirse en árbitro del riesgo nacional, como si la reiteración de derrotas no dijera nada sobre la viabilidad real de su propuesta.
Durante años usted ha insistido en presentarse como la alternativa moderada frente a los “extremos”. Sin embargo, esa narrativa se agotó. No porque la moderación sea un defecto, sino porque en los momentos decisivos terminó traduciéndose en ambigüedad, silencio o cálculo. La polarización que hoy vive Colombia no nació del carácter fuerte de algunos, sino de la incapacidad del centro para asumir costos cuando era necesario hacerlo.
Mientras usted sigue advirtiendo, Abelardo de la Espriella está confrontando sin rodeos el riesgo concreto que hoy enfrenta el país: la continuidad del proyecto de Gustavo Petro encarnado en Iván Cepeda.
Esa no es una discusión teórica ni un ejercicio de equilibrio retórico; es una disputa de poder que definirá si Colombia corrige el rumbo o se hunde más en el deterioro institucional, la inseguridad y el colapso de servicios básicos como la salud.
Usted habla de confrontación social como si fuera una amenaza futura. Pero la confrontación ya existe. Los territorios capturados por estructuras criminales, la degradación del debate público y la naturalización del desorden no los provocó Abelardo de la Espriella. Son consecuencias de un gobierno frente al cual usted ha preferido la distancia prudente antes que la oposición clara.
Colombia no necesita más llamados abstractos a la moderación desde un centro cómodo y testimonial. Necesita decisión, carácter y voluntad política para enfrentar al petrismo sin complejos. Y hoy, le guste o no, la contienda real no es entre extremos simétricos, sino entre quienes están dispuestos a frenar ese proyecto y quienes lo cuestionan solo en el lenguaje, pero no en la práctica.
Si quiere debatir, hagámoslo con honestidad intelectual: no sobre caricaturas de “calamidad”, sino sobre quién tiene hoy la fuerza, la claridad y el coraje para impedir que Colombia siga deslizándose hacia un modelo fracasado.
Porque en esta coyuntura histórica, profesor Fajardo, la verdadera calamidad no sería el carácter fuerte, sino la repetición indefinida de la indecisión.
Atentamente,
@AlbertoSierrave
#investigación El Gobierno Petro le entregó $95 mil millones a empresas de Euclides Torres para hacer granjas y paneles solares casa a casa y así reducir tarifas de luz en el Caribe.
Solo ha construido 6 granjas y ninguna ha generado el primer kilovatio.☀️
Va hilo🧵
Mientras la oposición se indigna en X, Petro está haciendo política con recursos del Estado.
Propósito: activar bases, dividir al centro y convertir a todo crítico en “enemigo del pueblo”.
•Salario mínimo: se sabe que no resuelve el empleo formal y puede presionar costos e informalidad; pero en clave electoral, el efecto inmediato es simple: 2.4 millones de hogares perciben más ingreso y se activa el voto de gratitud (“me subieron el sueldo”).
•Gasolina / transporte: baja la presión en la calle y se gana gremios movilizables (transportadores) que influyen en territorio, paro, logística y conversación pública.
•Control de precios (promesa): no es política económica; es mensaje emocional de protección frente al costo de vida. Reduce ansiedad, fija culpables (“los especuladores”) y sube lealtad.
•Plata a medios alternativos: no es comunicación; es maquinaria narrativa: fija agenda, amplifica “logros”, construye villanos y disciplina a críticos.
•Más subsidios = más votos entre quienes dependen del Estado (informales, población vulnerable y hogares sin estabilidad laboral).
A Petro no le preocupa si el país se quiebra fiscalmente o si la deuda crece de forma desproporcionada por decisiones de corto plazo: a Petro le importa llegar fuerte y con plata a las elecciones.
Resultado electoral: menos voto racional, más voto agradecido; menos debate de propuestas, más plebiscito emocional.