A los petristas: dejen ya de dividir, dejen de decir que ustedes son los buenos y que todos los que votaron por Abelardo son asesinos. Son colombianos que se levantan a trabajar todos los días por un país mejor, como ustedes. Y acepten que Petro fue abusivo y violó las leyes.
Bueno, ¿Quienes eran los que decían que si perdía Cepeda se iban a la guerrilla?
Para armarles la vaki para el pasaje en bus desde Teusaquillo a Toribio.
No comprendo cómo los abelardistas no se dan cuenta de que Abelardo es fascista. O cómo explican que:
— Desconoció las elecciones
— Promueve una Constituyente
— Amenazó con libertad o muerte
— Chuzó a sus opositores
— Hizo parte de un grupo armado
🤦🏻♂️🤷🏻♂️
Mataron a un niño hemofílico, publicaron su historia clínica, culparon a su mamá y dijeron que "no debía estar montando bicicleta".
A mí no me van a venir a decir qué es y qué no es el fascismo.
@manuelnosoy En particular, @Alejoberme0, congresista electo y dueño de esa cuenta.
Y, definitivamente, va en el mismo nivel de política que Polo Polo. Muy lamentable y asqueroso.
El fascismo imaginario.
Hace unos meses escribí que en Colombia no hay fascismo. Vuelvo sobre el tema porque la palabra sigue haciendo carrera. Ya no se usa como categoría histórica ni como advertencia seria, sino como muletilla de cierto activismo de izquierda. Seguridad: fascismo. Patria: fascismo. Misa: fascismo. Orden: fascismo. Un candidato incómodo, una bandera, una frase de campaña, un votante que no obedece o un reply que no les gusta: fascismo. La palabra dejó de describir un fenómeno histórico y empezó a funcionar como cajón de sastre.
Pero la palabra no solo sirve para acusar, sino también para victimizarse. El mecanismo siempre es el mismo. Primero se acusa a un candidato de ser fascista, después aparece un troll de Twitter, normalmente con par de seguidores, foto de huevito y quince números en el usuario, que insulta a la activista. Entonces viene el drama: “esto es lo que se nos viene con el candidato ultra”, “me quieren callar”, “me quieren matar”, “me quieren encarcelar”, “me quieren sacar del país”. Y así, de un insulto miserable en redes sociales, fabrican la prueba de una amenaza histórica.
Pero una cosa es que existan idiotas en internet, y otra muy distinta que exista fascismo en Colombia. El fascismo no es ser de derecha. No es hablar de patria. No es defender el orden. No es proponer mano dura contra el crimen. No es criticar a la izquierda. No es citar a Dios. Todo eso puede ser debatible, excesivo, antipático o preocupante. Pero fascismo es otra cosa: partido único, culto total al Estado, destrucción del pluralismo, persecución institucional de la oposición, movilización paramilitar, violencia política organizada y desprecio abierto por la democracia liberal.
Por eso la acusación contra De La Espriella es tan floja. Se le puede criticar mucho. Su tono es duro y teatral. Sus promesas merecen escrutinio. Pero no propone abolir elecciones, cerrar el Congreso, prohibir partidos, eliminar la oposición, instaurar un partido único ni convertir al Estado en dueño de la sociedad. Su programa puede ser de derecha, radical en seguridad, conservador en lo moral y liberal en lo económico. Puede gustar o disgustar. Pero fascista no es.
Lo que pinta la izqueirda es un fascismo por collage. Se pone a Mussolini al lado de un candidato, se cita a Umberto Eco, se menciona a Dios, patria y familia, se mete a Bukele, Milei, Trump, Carlos Lehder y Margaret Atwood, y se espera que el lector confunda asociación con demostración. Armaron incluso todo un show con la frase “por la razón o por la fuerza”, como si fuera un código de Mussolini, cuando es literalmente el lema del escudo de Chile.
La palabra fascismo se volvió útil porque evita pensar. Si el adversario es fascista, ya no hay que debatirlo. Si millones votan por él, no hay que entender por qué. Simplemente hay que insinuar que fueron seducidos por una fuerza oscura.
Pero cuando todo es fascismo, nada es fascismo. Y cuando todos los que no votan como uno son fascistas, la palabra deja de ser una advertencia histórica y se convierte en una pataleta electoral con ínfulas de superioridad moral.
Los que le dicen paraco a Uribe, lloran cuando le dicen guerrillero a Cepeda.
Ninguno porto brazalete de las FARC/AUC, pero toleraban sus métodos, tenían nexos y simpatizaban con su causa
¿Consecuencias de NO hacer FRACKING? Este es el contexto actual:
1.- Colombia debe el 70% de su PIB (Es como si ganaras un salario mínimo de 2'000.000 y tienes una deuda con el banco de 16'800.000).
2.- El 50% de la electricidad del país proviene del gas y el petróleo. Con Duque se compraba solo el 3% de lo que se necesitaba, hoy se compra el 25% (por mala gestión) y se proyecta 50% para el 2029. Entre reservas y fenómenos naturales, el otro 50% de la generación de electricidad, recibirá un bajón del 15%.
3.- Colombia NO puede dejar de usar gas o petróleo. De hacerlo 60% del país se quedaría sin electricidad y eso implicaría: 10.000 muertos al año en hospitales sin energía. 60% de los niños del país sin poder estudiar. 50% de las plantas de agua dejarían de bombear. (Y el PIB, ese salario mínimo, bajaría 20%).
Entonces, ¿qué opciones tenemos?
A.- Si NO se hace fracking, deberemos endeudarnos aún más para seguir comprando gas y petróleo; por lo que será OBLIGATORIO atentar contra la salud pública, la educación gratuita, los subsidios, el desarrollo social y... paradójicamente: la preservación ambiental.
B.- Si se hace un fracking óptimo (MHFHW), hay un riesgo de 12% de impacto ambiental (USGS, EPA); pero, también permitiría aumentar las reservas energéticas, reducir la dependencia de importaciones, fortalecer los ingresos fiscales, mantener la capacidad de inversión social.
Nota: Para poder hacer que el país sea 100% eco-energético, tendría que aumentar su deuda al 90%, lo que nos llevaría, de nuevo, a la opción A.
En esta cuenta legal de la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente del Comité se puede hacer giros hasta por diez millones de pesos con número de cédula para apoyarla.
Cuenta de Ahorros. BANCOLOMBIA. Número 030-000068-83. Convocatoria Asamblea Nacional Constituyente en Colombia.
Gran acierto de Abelardo de La Espriella al denunciar sin filtros y públicamente a los politiqueros Pulgar, Mario Fernández Alcocer; la familia Calle, Ape Cuello y al Clan Torres, personajes a los que yo también he denunciado.
Hay que apretarlos y quitarles el oxigeno
@petrogustavo@aNonIfb Papi tu le dijiste al ejército americano que desobedecieran a su presidente en suelo Américano.
Agarrate muela picada que lo que te viene es arropilla.
🧵 Análisis de la primera vuelta presidencial en Colombia, 31 de mayo de 2026.
Hilo larguito con datos municipales (obviamente preliminares por ahora), que bajé de la pagina de la Registraduría, entre otras fuentes.
1/ De la Espriella (ADLE) primero con 43,7% (10,36 millones), Cepeda segundo con 40,9% (9,69 millones). Diferencia: ~673.000 votos sobre 23,7 millones de votos válidos.