Era muy simple de cerrar este tema que no era tan grave y la familia de leo aceptó las disculpas. a Florencia la atacaron por su posición política, no porque les importe si el papá de Messi estaba bien o no.
Y lo de Ochiatto levantando el programa únicamente fue una desesperada táctica para que Messi no lo deje de seguir en Instagram.
El reflejo del país.
Se pueden matar jubilados, ignorar las necesidades vitales de chicos con discapacidad, hacer cagar de hambre docentes, médicos. Pero ojo. Con un jugador de futbol no eh! ¿Que nos queda como país con un payaso así al poder?
lo tonta tontisima que sera esta epoca que ahora la norma es no decir nada el 24 de marzo porque "en politica no me meto" pero para el 2 de abril se ponen nacionalistas y solemnes como si una cosa no fuese una consecuencia linealmente directa de la otra
No hizo un metro de asfalto, una escuelita, una cloaca, una salita. Nada. Es más, fundió 22 mil fábricas, crecieron los suicidios, el desempleo, robó a diestra y siniestra. Destruyó salarios, jubilaciones, universidades.
Pero sigue gritando y cree que eso es tener razón.
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.