¿Sabias que los "angelitos" de La Cantuta, esos por los que tantos años persiguen a Fujimori y decenas de militares, en realidad no eran tan angelitos?
Una profesora de esa universidad, llamada Rosa Pretell, descubrió que tenían armamento e insumos para explosivos, que salían por la noche de la residencia estudiantil a realizar sus actos terroristas (asesinatos selectivos, coches bomba, derribo de torres de electricidad, etc).
Al verse descubiertos, la ASESINARON al igual que a muchos otros alumnos que se negaban a participar con ellos o que también descubrían su oscura "otra vida".
No eran simples estudiantes y un abnegado profesor, como nos hicieron creer hasta el cansancio, incluso sus familiares fueron indemnizados y construyeron monumentos en su nombre. Eran TERRORISTAS asesinos despiadados. Fueron precisamente ellos quienes pusieron el coche bomba en la calle Tarata del distrito de Miraflores Lima.
El mayor Martin Rivas, acusado y juzgado como autor de su ejecución extrajudicial, en su declaración, dice lo siguiente: "actué de manera personal, a manera de venganza, puesto que los terroristas de sendero luminoso despellejaron vivo a mi compañero de escuela militar en el VRAEM, luego de capturados, fueron liberados por un juez afín a esa ideologia violenta"...
Esos jueces y fiscales lamentablemente aún existen en el poder judicial.
Cada vez que veas una "ceremonia en nombre de esos angelitos", recuerda que no tuvieron piedad con decenas de miles de peruanos, hombres, mujeres y niños, sobre todo campesinos de Ayacucho, Cusco y Puno.
Recuerden la manera como cierta prensa y ciertas ONGs idealizan y colocan como héroes a ciertas personas, sobre todo si son utilizados para perseguir políticamente a alguien. Por ejemplo, estos angelitos, los presos del Frontón, Leonor La Rosa (otra farsa), o recientemente, Inti y Brayan etc. En el caso La Cantuta, inventaron toda una telenovela, dijeron que se trató de un "escuadrón de la muerte" bajo las órdenes de Fujimori y Montesinos". Puro teatro senderista, tan igual al "ojo que llora".
La historia debe ser contada como sucedió, sin ideologías ni manipulaciones. Ahora soplan otros vientos y los jóvenes deben saber la verdad.
Escriben columnas, artículos e incluso libros sobre la “inclusión”, hasta que deja de convenirles. Quién lo diría, la autoproclamada izquierda tolerante - que, curiosamente, opina y protesta desde el extranjero - hoy se ha convertido en la principal opositora a reconocer el valor electoral de los peruanos que viven fuera del país. La inclusión parece ser un principio irrenunciable… salvo cuando esos votos no favorecen sus intereses.
Son feministas hasta que Bad Bunny les baila pegado.
Son socialistas hasta que descubren lo cómoda que es volar en primera clase.
Son ecologistas hasta que toca un fin de semana en yate o un vuelo a las Maldivas.
Son tolerantes hasta que se enteran de que votas a la derecha.
Son pacifistas hasta que alguien discrepa de ellos.
Son partidarios de la libertad de expresión hasta que escuchan algo que no les gusta.
Son antielitistas hasta que los invitan a un reservado VIP.
Son ciudadanos del mundo hasta que les toca tenerlos de vecino.
Son partidarios de repartir la riqueza hasta que les toca repartir la suya.
Cada vez más convencida de que la izquierda es una secta pseudo religiosa que aglutina a inadaptados y tarados. Da igual el país. El patrón es es mismo.
Amigue, el problema con el trapo de colores 🏳️🌈 no es que a nadie le importe quién te folla -o a quién te follas- y de qué forma lo haces… LA NETA A NADIE LE IMPORTA…
El problema con el trapo de colores es que mezcla demasiadas cosas:
-Para empezar, la sociedad no tiene la obligación de festejarte o validarte por tus preferencias sexuales… Nadie te va a perseguir… pero tampoco nadie te va a festejar…
-En segundo término, son los individuos los que tienen que adaptarse a la sociedad y no la sociedad a los individuos. La sociedad entera no puede estar modificando sus estructuras antropológicas al capricho de cada individuo y debes aceptarlo…
-Y sí, amigue, tienes que aceptarlo: la sociedad en su conjunto valora la heterosexualidad porque valora la reproducción. Y valora la reproducción porque, sin ella, la especie dejaría de existir. Y sí, el tío Darwin es así; jamás vas a conseguir que una conducta que no es compatible con la continuidad de la especie adquiera estatus de naturaleza. Respetamos tu libertad, pero no nos puedes pedir que cambiemos el valor y el estatus inherente a la continuidad de la vida, y lo tienes que aceptar.
-Y no, ser homosexual no te da más derechos. De hecho, nadie tiene derechos por ser heterosexual, ni tú tienes derechos por ser homosexual. Los derechos los tienes por ser ser humano y tienes los mismos que todos los demás.
-Y además: una cosa son tus gustos sexuales y otra es el exhibicionismo. Seas homosexual o heterosexual, si vistes de formas ridículas y escandalosas, nadie te va a respetar.
-Más aún, seas homosexual o heterosexual, la vida es mucho más que el sexo. Y sexualizarlo todo, todo el tiempo, es una forma de caerle mal a quien sea.
-Y, por cierto, una cosa es tu sexualidad personal y otra cosa es que quieras que los demás -y particularmente los niños- sean reeducados según tu ideología. Nos vale madres si le llamas “diversidad e inclusión”; intentar meter a los niños en rollos sexuales es la mejor forma para ganarte el odio de la sociedad.
-Y no, no le puedes llamar a toda terapia psicológica que una persona necesite recibir “terapia de conversión”. Aunque las torturas siempre han estado prohibidas, pretender que toda la psicología deje de ser científica para adaptarse a tu ideología no está bien. Si hacemos eso, muchas personas no van a poder resolver sus problemas psicológicos únicamente por tu capricho ideológico.
-Y no, no existen las infancias trans, ni en general la transexualidad. El sexo no se puede cambiar; a lo sumo, solo se puede mutilar un cuerpo. Y sí, los adultos pueden disfrazarse y jugar a imaginar ser lo que quieran, y es su problema, pero a los niños los tienen que respetar y dejar de querer llenarlos de ideas irracionales y peligrosas para su salud y su identidad.
-Y no, nadie tiene la obligación de compartir tus fantasías. Se te respeta como ser humano, pero tú no puedes gobernar la libertad de pensamiento de los demás, y menos contra la objetividad de la realidad biológica y material.
-Y no, no pensar como tú quieres no es odiarte ni ser fóbico de nada. Es, sencillamente, no pensar como tú quieres. Nuestros pensamientos son nuestra libertad y tú no tienes derecho a querer prohibirnos o señalarnos lo que podemos y no podemos pensar.
Y, en síntesis: tus preferencias son tu problema y no nos vamos a meter con ellas. Tienes un lugar en la sociedad y nadie te debe agredir si te sabes comportar (igual aplica para los heterosexuales). Si no sabes adaptarte a los demás, los demás no se van a adaptar a ti. Y nadie tiene la obligación de arrodillarse ante tu ideología…🏳️🌈
@raul_olaechea Imperialismo, yankees de m..., un librero solo creado para los mas ignorantes
Ahh y me olvidaba: Pueblo, pueblo, pueblo repiten como loros.