El auge del derecho administrativo en Colombia tiene una explicación bastante mundana. Una gran parte de los grandes negocios, los honorarios y los litigios complejos pasa por el Estado y, en particular, por la contratación pública. Es natural que allí se concentren el talento, la especialización y la producción académica.
El derecho privado vive el fenómeno inverso. Hay menos tráfico privado sofisticado, la regulación es deficitaria y demasiadas relaciones económica transcurren casi al margen del derecho (hasta que fracasan y llegan al juez). Subsiste, por supuesto, una élite extraordinaria de iusprivatistas; lo preocupante es el vacío que se ha ido formando debajo de ella.
Durante siglos, la regla fue sencilla: quien ejercía el poder debía quedarse a responder ante la Nación. Así funcionaba el juicio de residencia y así quedó plasmado en nuestra tradición constitucional después de Rafael Reyes.
Hoy, ni cinco días después de dejar el cargo, Petro ya está haciendo maletas para irse un año. El mensaje es lamentable: afán para partir, pero ninguna espera para rendir cuentas. Si tenía tanto afán ¿porque no se fue antes ?
Todo honor a los Senadores que tuvieron la valentía de decir NO.