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La cortina de humo perpetua
España no se cae a cachos de golpe. Se deshilacha. Como un edificio que sigue en pie porque nadie ha tocado el pilar equivocado, pero donde cada año falla algo más.
Un tren que se retrasa más de lo normal, una carretera que se agrieta, un médico que no está, una vivienda que no existe, una red eléctrica sin capacidad...
Desde la pandemia, el país ha encadenado crisis visibles y desgastes silenciosos. En 2020 se registró un exceso de más de 74.000 muertes respecto a lo esperado.
Desde entonces, el patrón no ha sido la normalidad, sino la acumulación. Incendios récord, casas contenedores para los afectados del volcán de La Palma, DANAs sin ayudas, apagón peninsular, embalses que se caen, inflación histórica... Golpes distintos, misma sensación.
El país real para los ciudadanos
Hay una España que no sale en los discursos. La que vive de sistemas que deben funcionar todos los días.
La sanidad pública acumula más de 848.000 personas en lista de espera quirúrgica, con 121 días de media y uno de cada cinco pacientes esperando más de seis meses.
El gasto sanitario per cápita ronda los 2.770 euros, frente a más de 4.000 de la media europea, y los pagos directos de los hogares ya suponen el 21% del gasto total, señal inequívoca de doble carril.
La vivienda se ha convertido en un cuello de botella estructural. El precio de la vivienda subió un 12,8% interanual en 2025 según el INE.
El Banco de España estima un déficit de entre 400.000 y 450.000 viviendas, mientras los hogares con menos renta destinan más del 40% de sus ingresos al alquiler. La emancipación media ya roza los 30 años. No es un problema inmobiliario. Es un bloqueo vital.
El ferrocarril ilustra bien la brecha entre mapa y realidad. España lidera kilómetros de alta velocidad, pero las redes de cercanías acumulan décadas de retrasos y de decandencia que ya no se pueden esconder después de la tragedias del AVE en Córdoba y de Rodalies en Cataluña.
Se estima que harían falta 1.000 millones de euros anuales hasta 2030 solo para poner al día Rodalies. Mientras tanto, el AVE Madrid–Barcelona circula con 25 minutos adicionales por limitaciones técnicas. Mucha infraestructura. Poco mantenimiento relativo.
Las carreteras viven un deterioro silencioso. El déficit acumulado de conservación supera los 13.000 millones de euros, con una degradación anual cercana al 8%. No es una cuestión estética. Afecta a seguridad, transporte de mercancías, costes logísticos y tiempo de vida.
Los embalses alternan extremos. En pocos meses se pasa del 16% de capacidad en Cataluña, con restricciones históricas, a episodios de llenado rápido que tensionan presas envejecidas. Más del 60% de las presas requiere actuaciones de seguridad o modernización.
La red eléctrica empieza a ser un cuello de botella real. En varias zonas del país no se admiten nuevos puntos de conexión, ni para industria ni para vivienda.
Promociones paralizadas no por falta de suelo o financiación, sino por ausencia de capacidad eléctrica. En un país que presume de transición energética, el sistema empieza a decir basta.
El apagón peninsular fue la señal más clara. En cuestión de minutos, sin luz, cayeron telecomunicaciones, semáforos, servicios y emergencias.
No fue una anécdota. Fue una demostración práctica de que el bienestar moderno depende de redes con margen, redundancia y control. Cuando eso falla, el Estado desaparece en tiempo real.
El otro país, el de la agenda
Frente a este deterioro material, hay otro país que funciona con precisión quirúrgica. El país del relato.
Anuncios constantes. Cambios de marco. Medidas históricas. Leyes con nombre épico. Batallas culturales de alta intensidad. Polémicas morales. Conflictos internacionales. Choques identitarios.
Mientras la vivienda se encarece, se anuncia esta misma como el quinto pilar del Estado de Bienestar. Mientras la red eléctrica se satura, se abren guerras discursivas sobre algoritmos y redes sociales. Mientras las listas de espera crecen, el debate gira semanas enteras sobre símbolos, lenguaje o alianzas parlamentarias.
No es que esos temas no existan. Es que su peso mediático es inversamente proporcional a su impacto material inmediato.
No hace falta conspiración. Basta con incentivos. Un plan de refuerzo de atención primaria no se viraliza. Una ampliación de red eléctrica no genera épica o una rehabilitación de carreteras no polariza.
Pero una ley identitaria, una bronca cultural o una prohibición digital ocupan portadas durante días.
Prometer sin tocar suelo
El Gobierno ha prometido más de 180.000 viviendas públicas, planes ferroviarios millonarios, inversiones récord y transiciones modélicas. Algunas cosas avanzan. Otras se atascan. Muchas se renombrar. El ciudadano, mientras tanto, mide con otra vara.
¿Puedo alquilar sin arruinarme? ¿Llego al trabajo sin perder horas? ¿Me atienden cuando lo necesito? ¿Hay una red para emergencias cuando hacen falta?
Cuando esas respuestas empiezan a fallar, el discurso se desacopla de la realidad. Y ese desacople se compensa con más relato.
La gran paradoja
El Estado de Bienestar no se rompe por falta de leyes. Se rompe por falta de capacidad operativa.
Puedes reconocer derechos, pero si no hay médicos, viviendas, transporte, energía o agua, esos derechos se vuelven abstractos.
Cuando el suelo se hunde, la política tiende a mirar hacia arriba. A los símbolos. A las emociones. A las trincheras morales. Porque ahí todavía manda.
La cortina que nunca se desvanece
La cortina de humo no es un truco puntual. Es un estado permanente. Sirve para ganar tiempo. Para desplazar la conversación. Para evitar hablar de lo caro, lo lento y lo poco glamurizado. Sirve para que el país discuta sobre todo menos sobre por qué las tuberías ya no dan abasto.
Mientras tanto, España sigue funcionando. Pero cada vez con menos margen. Y cuando un sistema vive sin margen, cualquier golpe lo pone al límite.
Un país puede sobrevivir a muchas broncas simbólicas pero no sobrevive indefinidamente a la dejadez material.
Y eso, por mucho humo que se genere, acaba saliendo por las grietas.
🚨Gold just lost $5 trillion in market cap in two days.
That’s on par with the largest two-day S&P 500 crash in history.
And almost nobody cares. No panic. No “gold is finished” headlines. No talk of bubbles, scams, or Ponzi schemes.
Central banks aren’t freaking out. Financial media barely notices. There’s no crisis narrative at all.
Why? Because gold is allowed to go parabolic… and then crash.
Now imagine this exact same move happened in Bitcoin. You already know the script:
“It’s over.” “It was a bubble.” “It finally poppe.d” “Going to zero!”
Even though Bitcoin’s long-term path has been:
0 → 1k → 100 → 20k → 3k → 69k → 16k → 126k → 85k
Clear, persistent, asymmetric growth. Yet every drawdown is treated like the end of the experiment.
Gold drops $5T after a parabolic run? Silence.
Bitcoin drops 30% after going up 7 multiples? End-of-the-world commentary.
That’s the power of narrative. You’re given a story, and you can either consume it or ignore it.
What actually happened here? Gold went vertical. Gold hit a blow-off phase. Gold is now correcting. Nothing mystical. Nothing broken.
At some point, gold will find a range, cool off, and stabilize. And when that happens?
Watch where the attention and capital turn next.
Bitcoin’s turn always comes after gold finishes its move. As always, you wait for a trend, you wait for a higher low at a minium, but...
Trust your eyes. Not the narrative.
Carta abierta a Gabriel Rufián.
Usted dice que nuestros impuestos van a sanidad y educación. Yo creo que eso no es verdad. Y creo que usted no usa la sanidad pública. Porque si la conociera, no hablaría así.
Mi dolor empezó en junio. Cuando llegué al ambulatorio en septiembre ya llevaba meses con un dolor intenso, pierna dormida y pérdida progresiva de fuerza. Con esos síntomas, lo lógico habría sido enviarme a infiltraciones y vía preferenteporque el nervio estaba comprometido. No pasó. Me pusieron en lista de espera y el proceso quedó bloqueado desde el inicio.
A partir de ahí se acumularon errores y retrasos del SISTEMA COLAPSADO, incluso el traspapeleo de una resonancia lumbar. No cuento todo porque sería interminable, pero he pasado ocho meses con dolor continuo. Ocho meses que han provocado daño prolongado al nervio..Ahorael dolor ya no es solo mecánico, sino neuropático.
El dolor neuropático es incapacitante. No se puede relativizar ni gestionar con fuerza de voluntad. Es constante, eléctrico, quemante e impredecible. Mantiene el sistema nervioso en alerta permanente. El cerebro recibe señales de peligro continuas y se vuelve hiperprotector. Aparece la sensibilización central: cualquier movimiento duele aunque no haya daño nuevo. Los analgésicos comunes casi no funcionan, interfiere con el sueño y provoca un desgaste físico, emocional y mental enorme.
Toda mi vida se organiza alrededor del dolor.
Si mi problema se hubiera tratado al inicio, probablemente no habría llegado hasta aquí. Pero no fue así y ese fallo del SISTEMA COLAPSADO explica gran parte de mi situación actual. Los médicos que me han tratado son excelentes, pero el SISTEMA COLAPSADO falla.
Incluso con cirugía, es demasiado tarde para garantizar que el dolor desaparezca. La rehabilitación es esencial. Es la única vía real para recuperar fuerza, movilidad y reducir el dolor residual. Tras la operación, mi cuerpo y mi cerebro deben reaprender que moverse no es peligroso. Ese dolor residual solo se trabaja con fisioterapia constante y sostenida.
En condiciones normales, dos o tres semanas después de la cirugía debería iniciar rehabilitación pública. Pero la lista de espera es larguísima. No puedo arriesgarme a esperar meses y quedarme coja. Por eso he decidido pagar la rehabilitación por mi cuenta. Será un esfuerzo enorme, casi diario, durante al menos un mes. Y será un esfuerzo económico muy complicado para mí.
A esto se suma otro problema: llevo ocho meses con tramadol, cuando no debería tomarse más de tres. Se genera tolerancia y dependencia. Hay noches que tomo varias dosis y aun así no duermo. Necesito desintoxicarme aunque sean días difíciles.
Todo esto ocurre por un SISTEMA COLAPSADO.
A veces me cruzo con usted por la calle. No me reconoce, pero yo sí le veo, saliendo del Congreso, siempre bien acompañado y bien vestido. Entiendo que tiene seguro privado y puede pontificar desde su privilegio: 135.000 euros más dietas. Pero pedir que metamos a más inmigrantes sin añadir médicos, y sobrecargar más este SISTEMA COLAPSADO es cruel, ruin y criminal.
Sería mucho menos cruel, ruin y criminal darle a usted una bofetada.
The wait is over!
Introducing... 🥁
Bitcoin Quantile Model v2.
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After months of research and development, I’m very proud of this model—my flagship quantile framework.
I’m confident it’s one of the best—if not the best—long-term Bitcoin investment frameworks available.
As a full-time, unpaid Bitcoin researcher, I’m often asked how people can best support my free content.
Simply bookmark, repost, and comment on my posts :)
Thanks for all your continued support!
— PlanC
Key Features & Improvements:
1. Quantile lines never cross—mathematically impossible.
2. Cycle-length agnostic.
3. 133,000+ data points and 1,500 lines of code.
4. Fits and stores 999 quantile levels (τ = 0.001–0.999 in 0.001 steps) and identifies which level the last price is closest to.
5. Fits the two leading decay functions (stretched exponential decay & exponential decay) and selects the better fit via quantile-appropriate AIC.
Uses Akaike weights to identify the best-supported model.
Akaike weights (AIC-based):
Stretched exponential decay: 96.4%
Exponential decay: 3.6%
6. Piecewise Quantile Regression — Linear + Stretched Exponential Decay (Nonlinear).
He sold 800 Bitcoin for a house in 2015.
Sold the house in 2018, got only 50 BTC back.
If he still had those missing 750 BTC, they'd be worth about ~$92 million today.
LESSON LEARNED: DON'T SELL YOUR BITCOIN.
@clownworld Happens all the time in Spain. Google “okupa” if you don’t believe it. In Spain the law protects the squatters. 2-3 years of legal battle to get them out.
"El Parlamento eslovaco acaba de aprobar una enmienda histórica: a partir de ahora, el derecho nacional prevalecerá sobre el derecho de la Unión Europea. Este es un paso directo hacia el fortalecimiento de la soberanía e independencia de Eslovaquia."
La UE sigue su proceso de autodestrucción.
#Bitcoin
don't overcomplicate it. All you need is 2 Moving averages and the monthly timeframe.
Background:
🫴Once BTC crosses above WMA14 (monthly, red line), BTC is officially in a bull market. Just HODL or buy dips.
💸 Once BTC crosses under WMA14 --> sell signal (or HODL through the bear market if you're a no-seller ("you never sell your bitcoin")
💰Once BTC crosses under the 200w EMA, go all in (or buy at least a decent amount). Generational bottom is in (+/-10-15%)
NFA. DYOR.
After 30 years of trading, I learned I wasn’t built for short-term trades, results were mixed, and it took me 15 years to accept that.
What I am decent at is spotting emerging trends, reading sentiment, and staying patient. So I shifted to getting in early with size and riding trends.
My point is, play to your strengths. Don’t just chase random ideas (including mine) on social media, use them only to complement your own strategy/strengths. Be selective. If you don't know your strengths or have a real strategy, find it first, b/c you're pissing in the wind.
Cuando la ministra de Educación justifica la reducción de contenidos en el currículo escolar apelando a los avances de la inteligencia artificial, además de incurrir en un error intelectual revela una peligrosa estrategia política. El conocimiento no es un peso muerto que, una vez acumulado, deba aligerarse para dejar espacio a la tecnología. Es, más bien, como el sonido: cuando se suma no se distorsiona, sino que refuerza, se multiplica, se proyecta más lejos. Cuanto más sabemos, más capaces somos de comprender, relacionar y cuestionar.
Hablar de “acumulación” como neósinónimo de "erudición" es desconocer que cada nuevo dato se apoya en otro, que la cultura funciona como una red que se hace más resistente y flexible cuantas más conexiones tiene. La historia de la educación demuestra que no hay pensamiento crítico sin sustrato cultural, que no hay criterio sin memoria ni libertad sin tradición. Reducir el caudal de conocimiento que reciben los estudiantes no los hace más creativos, sino más dependientes: dependientes de la máquina que buscará por ellos y, sobre todo, dependientes del poder.
Desde hace décadas, el socialismo pedagógico ha intentado transformar la escuela en un espacio de “autoconocimiento” vacío, donde la biografía sustituye a la historia, la emoción a la razón y el “cómo me siento” al “qué sé”. Se desprecia la memoria cultural y se sustituye el esfuerzo por una autoindulgencia vigilada. Así se forman generaciones dóciles, sin herramientas para cuestionar al poder, sin bagaje para detectar la manipulación. En definitiva, masas dispuestas a aceptar el autoritarismo de quien no posee verdadera autoridad.
La inteligencia artificial puede ser una herramienta formidable, pero jamás un sustituto del conocimiento humano. La máquina no entiende; procesa. Y para que lo que nos devuelva tenga sentido, primero debemos estar equipados para interpretarlo. Renunciar a los contenidos es renunciar a la libertad de juicio. Y un pueblo que no sabe pensar por sí mismo está condenado a que otros piensen por él.