Me encanta cuando oras por algo, no ves respuesta... y de pronto, un día, te das cuenta de que estás exactamente en el centro de aquello que antes parecía imposible. La espera nunca fue un castigo; fue preparación. Mientras tú dudabas, Dios estaba acomodando cada pieza para que pudieras recibir tu oración en plenitud.
De mujer a mujer: no formes un proyecto de vida con alguien que no demuestra compromiso ni responsabilidad desde lo más básico. No se trata de regalos ni de dinero, sino de acciones, respeto y disposición para construir juntos. Si una persona no puede acompañarte, cuidarte y estar presente en los pequeños detalles, difícilmente lo hará en los grandes. Mereces un amor que sume, que crezca contigo y que te brinde estabilidad emocional y real
Un día te das cuenta de que nada es casualidad, de que todo es un reflejo de tu vibración, de que repites lo que no sueltas, de que el universo siempre te escucha y de que eso que estás buscando también te está buscando.
Dios, recuérdame que lo imposible solo vive en mi mente, que merezco vivir cosas buenas, que soy capaz de lograr todo lo que me proponga, que cuando mis fuerzas no me alcancen, las tuyas siempre me sostendrán.
Después de hacer todo lo que puedes hacer, suelta. Enfócate en el presente y relájate. Deja que las cosas pasen y se acomoden. Será lo que tenga que ser. Confía en los tiempos de tu vida.
Hay decisiones que tenemos que tomar y cambios que tienen que ocurrir. Hay personas que se tienen que ir y cosas que tenemos que soltar. Hay miedos que es necesario afrontar y nuevos comienzos que tienen que aparecer. Hay tiempos para respetar y momentos para aprovechar. Este es el tuyo: dale para adelante.
Para todas las mujeres: cásense con un hombre de mentalidad proveedora.
No se trata de que sea millonario, sino de que sea responsable, estable y con capacidad de guiar. Un hombre que vea por tus necesidades y bienestar sin que tengas que rogarle por todo. Que te cuide, que esté presente porque quiere estar, que te dé tranquilidad y que honre lo que promete. No es cuestión de dinero, es cuestión de carácter.
Podría pedirte tantas cosas Dios, sin embargo hoy solo te pido que sanes mi corazón, que me des la fortaleza para no rendirme, tener sabiduría para saber sobrellevar los momentos difíciles y así disfrutar esta vida que tú escogiste para mí.