“Miguel, te voy a amar cada día de mi vida hasta que llegue mi momento de encontrarme contigo en el cielo” dice María Claudia Tarazona — “gracias por tu vida, por tu amor y tu sacrificio por Colombia, te amaré por el resto de mi vida”.
Me aferro a confiar en la vida y sus mares: que nadar en mar abierto es solo temporal, que hay corrientes que me empujan, que me guían y me llevan. Me aferro a mi llegada a costas que me esperan.
Pide la claridad para reconocer el camino de tu alma.
El corazón abierto para recibir y sostener todos los regalos.
El enfoque para escuchar tu intuición por encima del ruido.
La recursividad para encontrar soluciones que antes no veías.
Imaginación para crear caminos que no existen.
La valentía para caminar cuando el miedo te quiere convencer de que te quedes chiquita.
Y la audacia para serle leal a tu futuro más que a tu pasado.