¿Cómo así que @WestCOL que fue utilizado por el filipichin @ABDELAESPRIELLA en plena campaña, también fue mordido en el culo por este engañabobos? Así están en estos momentos muchos Abelardistas en el país, con la visa en veremos, y los Abelardistas que están en EEUU huyendo y escondiéndose del ICE para no ser deportados. RECORDARLES QUE FUE UN COMPROMISOS DE ABELARDO POR ENCIMA DE LOS COLOMBIANOS: Perseguirlos y deportarlos ✊🏽🇨🇴 #ATENCION #colombia #westcol
La directora del ICBF es provocadora y peligrosa. Ahora quiere borrar las distintas familias que existen en Colombia.
Su soberbia no la deja entender que en este país quienes sacan adelante a niños, niñas y jóvenes son familias de madres o padres solteros, abuelas e incluso tíos.
Con sus propias actuaciones ha demostrado cuál es su calidad humana.
#DerechaAntiderechos
NO CONFÍAN EN COLOMBIA Y VARIOS PAÍSES DECIDEN NO ENVIAR DINERO SINO ALIMENTOS📷📷📷📷
"La plata se la terminan quedando los políticos y nunca entregan nada completo, por eso ASOPADES, se niega a enviar dinero a Colombia, enviaremos toneladas de alimentos por medio de aviones"
En los Santanderes, el Tigre Abelardo de la Espriella barrió en las elecciones y todos gritaron: ¡Firmes por la Patria!
Hoy, sin haberse posesionado, ya les negocia su páramo y sus riquezas, afectando su fábrica natural de agua.
El negocio sería con la multinacional minera Aris Mining, antes llamada Minesa.
Estas multinacionales cambian de razón social cuando su nombre queda salpicado por escándalos o polémicas: se lavan la cara y vuelven al ataque amangualadas con los políticos de turno.
Ahora entiendo por qué la llaman la patria milagro.
Porque sería un milagro que miles de santandereanos pudieran vivir sin agua.
El presidente Gustavo Petro, le entrega a Abelardo de la Espriella un país con una vara extremadamente alta, y difícil de superar.
Hasta la fecha de hoy Colombia mantiene indicadores como inflación controlada, desempleo de un dígito, reducción de la pobreza, estabilidad cambiaria y crecimiento económico, el desafío de su gobierno no será rescatar al país, sino demostrar que puede superar los resultados del gobierno de Gustavo Petro.
Su principal problema será que gran parte de su discurso de campaña estuvo construido sobre promesas que requieren reformas legales e incluso constitucionales de enorme complejidad. Con un Congreso fragmentado, una oposición fuerte y unas cortes con agenda propia, muchas de esas propuestas se quedarán en meros anuncios.
Además, llega al poder después de una elección extraordinariamente cerrada, en un país profundamente dividido. Gobernar con la mitad de la población en desacuerdo con su proyecto político limitará su margen de maniobra y hará que cualquier reforma que intente encuentre resistencia social y política.
Su alineamiento con Washington y los compromisos asumidos con la administración Trump causarán repulsión en gran parte de la población, por no decir en la mayoría.
Mi pronóstico es que será un gobierno de alta confrontación política, con una narrativa permanente de orden y autoridad, ningún avance en materia de seguridad, por el contrario, crecera la conflictividad, y el desastre institucional. Lo que traerá enormes dificultades para materializar las transformaciones estructurales que prometió. Muchas de sus propuestas chocarán con los límites institucionales, presupuestales y constitucionales del Estado colombiano.
Si su cacareado “país milagro” recibe una Colombia con indicadores macroeconómicos favorables, la pregunta no será si De la Espriella puede prometer más, sino si realmente puede gobernar mejor. Y superar una economía estable, reducir aún más la pobreza, mejorar el empleo y mantener la gobernabilidad en un país polarizado es mucho más difícil que ganar una elección. El balance final es que sus promesas terminarán estrellándose contra la realidad del país.
Desde Cali invitamos al país a no caer en la provocación de violencia de la ultraderecha. Ellos sólo son fuertes en el miedo y la violencia.
Nuestro rumbo será la organización y la movilización social pacífica, alegre y multitudinaria.
Ante el fascismo no nos vamos a arrodillar.