Zanja y su muerte anunciada. Ya no hay maquinarias ni soldados. El desierto la cubrió de tierra nuevamente. Se acabó el payaseo. Kast hizo el ridículo ante el mundo
El gobierno acaba de anunciar que paraliza la construcción de la 3ra etapa de la ciclovía de la Alameda, a pesar de estar ya diseñada, con presupuesto asignado y ya construidas las primeras dos etapas. Con borrones y cuenta nueva NO se construye ciudad, ni justicia urbana y menos unidad. Las comunas de Estación Central, Lo Prado y Maipú serán, una vez más, discriminadas. Hacemos un llamado al gobierno del Pdte. Kast a reconsiderar esta medida.
@patriota_1972@joseantoniokast B. NI CAGANDO. Si todo lo que está pasando ahora, hubiera sucedido con Boric estarían todos ustedes pidiendo un golpe de estado. Lamebotas, vendepatria, son unos fanáticos antidemócratas.
Voy a decirlo sin rodeos: esto no va de Maduro. Va de quién ha gestionado su final y para qué. Cuando un presidente es apresado y no hay caos interno ni fractura visible en la cúpula, cuando no hay histeria militar ni sangre en las calles, estamos ante una operación controlada. Las revoluciones reales son ruidosas. Las transiciones pactadas son silenciosas.
Aquí no hay heroicidades ni épica. Hay negociación fría. Y la negociación no se hace con el pueblo, se hace con la élite que garantiza orden. Quien crea que Estados Unidos —o la estructura que marca la pauta— busca justicia, democracia o reparación histórica, no ha entendido cómo funciona el poder. Lo que se busca es estabilidad, acceso a recursos y cierre de un ciclo incómodo. Todo lo demás es decorado.
Por eso insisto: el elemento clave es la traición funcional del entorno de Maduro. No ideológica, no moral: funcional. La traición que se produce cuando se comprende que el régimen ya ha caído y que es mejor recolocarse que resistir. Ahí es donde entran nombres concretos, no por conspiración, sino por lógica de poder: Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López. No como salvadores ni como demonios, sino como gestores del aterrizaje.
El detalle verdaderamente inquietante, para mí, no es un vídeo ni una filtración. Es la calma reveladora. La calma de quien ya sabe que no va a caer al vacío. La calma de quien ha recibido garantías. Nadie está tranquilo en mitad de una tormenta si no tiene un refugio pactado. Esa serenidad no es inocente; es estratégica.
Y aquí viene lo más incómodo: las transiciones tuteladas no liberan países, los reordenan. Cambian el relato, redistribuyen poder, blanquean a unos y sacrifican a otros. El ciudadano no entra en la ecuación más que como coartada. Se le promete futuro mientras se decide el reparto en despachos cerrados.
Esto no va acerca de izquierdas o de derechas. Va de quién controla las riquezas, el dinero, las armas y la narrativa cuando se baja el telón. Y si el proceso avanza sin sobresaltos no es porque el sistema se haya humanizado, sino porque ya se ha pactado quién paga y quién se salva.
Lo demás es ruido. Y el ruido, casi siempre, es para que no mires dónde de verdad se está decidiendo todo. Seguiremos informando. Sin anestesia.
Cayó Maduro. Y sí: no me desagrada. Al contrario. Cayó un delincuente que se robó una elección ante los ojos del mundo. Nadie llora por un tirano.
Ahora, sinceremos: si esto fuera solo una cruzada moral contra dictaduras, Medio Oriente, estaría en llamas hace décadas. No es altruismo. Nunca lo es.
El punto no es defender a Maduro, no merece defensa, sino advertir algo más peligroso: cuando las potencias usan la fuerza para cambiar gobiernos, las reglas dejan de importar. La soberanía pasa de ser un límite a ser un obstáculo.
Hoy cae “un dictador”. Mañana se “arregla” una elección incómoda. Pasado mañana, se protege un interés estratégico.
A no ser ingenuos con Estados Unidos y Trump.