The Basque language has puzzled linguists for centuries because it does not fit into any known language family. While most European languages can be traced back to a common Indo-European root, Basque stands completely on its own. Attempts have been made to link it to ancient Iberian, Caucasian, or even long-extinct languages, but none of these theories have been proven. Its structure, vocabulary, and grammar remain distinct, making it one of the most unusual linguistic survivors in the world.
It is spoken in a region straddling northern Spain and southwestern France, particularly around the western Pyrenees. What makes its survival remarkable is the historical pressure it faced. Roman expansion brought Latin into the region, which later evolved into Spanish and French, yet Basque persisted alongside them. Over time, it absorbed some external influences, but its core identity remained intact, suggesting deep local roots that predate many of Europe’s major cultural shifts.
In the modern era, Basque has not only survived but adapted. It was standardized into a unified form known as Euskara Batua in the 20th century to support education and communication across dialects. Today, it is taught in schools, used in media, and recognized officially in parts of Spain. As the only widely accepted language isolate still actively spoken in Europe, it offers a rare linguistic window into a past that has otherwise been largely erased.
#drthehistories
Que bochorno la reacción del PNV.
Mientras el pueblo vasco muestra masivamente su solidaridad con el pueblo palestino a través de la resistencia pacífica y manifestaciones… el PNV triste porque le han “fastidiado la foto”.
Que falta de humanidad y que lejos del sentir popular.
@DanielS37393832@tutifrutiauruti El último año de haltos hornos de Bizkaia dio beneficios y eso que más de la mitad de la producción salía en camiones hacia Asturias
Sólo para justificar su cierre una de las gracias de felipito tacatun
Desde 1999 las comisiones del ayuntamiento de Gasteiz están presididas por la oposición. Por eso, ni PSE ni PNV han dicho nada en el pleno de constitución de las mismas. Ahora desde Sabin Etxea ponen en marcha está desesperada operación.
El trumpismo jeltzale no tiene límites.
SÓCRATES Y LA EDUCACIÓN EN VALORES
Desde Sócrates, la enseñanza, pública o privada, gratuita o mercenaria, ha inculcado valores. Sócrates infundió en sus alumnos un inconformismo sistemático, lo cual le costó un juicio por inmoralidad y una cita con una copa de cicuta. Todos los que afirman que el cometido de la escuela es transmitir destrezas técnicas y no valores ignoran la historia de la educación. En la Academia, Platón no se limitó a ensañar aritmética, geometría, filosofía y otras materias. Además, fomentó un concepción elitista de la política, según la cual una minoría de sabios debía gozar de un poder ilimitado, sin someterse al juicio de la plebe. En el Liceo, Aristóteles combatió la idea de extender la ciudadanía a los bárbaros, subrayando que ese privilegio correspondía solo a los griegos. La escuela nunca ha sido neutral. La enseñanza imparcial no existe.
Se dirá que explicar cómo se resuelve una raíz cuadrada está a resguardo de ideologías, pero si el profesor concibe el sistema educativo como un filtro que mide la excelencia, se impacientará con los alumnos más torpes y apenas les dedicará tiempo. Si, en cambio, cree que la enseñanza es una herramienta al servicio del perfeccionamiento y desarrollo del ser humano, experimentará consternación con el fracaso de sus alumnos y hará todo lo posible para que superen sus problemas de comprensión. Juan Jacobo Rousseau considera que la función del maestro es ayudar a madurar y a ser feliz. No debe imponer ni castigar, sino estimular la curiosidad. El ser humano anhela aprender. Está en su naturaleza. Una educación represiva solo inhibe ese impulso.
Fui profesor durante más de dos décadas y oí muchas veces que los valores se adquirían en casa y no en la escuela. Los profesores y padres que repetían este apotegma no estaban en contra de que se educara en valores. Lo que no soportaban es que otro adulto inculcara en los más jóvenes valores diferentes de los suyos. Evidentemente, la escuela no debe adoctrinar, pero sí fomentar valores como la libertad, la tolerancia y la solidaridad. A fin de cuentas, la escuela pública es uno de los vástagos más conspicuos de la democracia. Sin educación, no hay ciudadanos, sino masas amorfas, legiones de consumidores con una identidad difusa y sin criterio propio. Hoy en día, cuestionada y desprestigiada la idea de educar en valores, la escuela se presenta a sí misma como un espacio de capacitación, pero en realidad no ha renunciado a infundir valores en las mentes más jóvenes. Claro que esos valores no son los valores democráticos, sino los valores empresariales, como la competitividad, el individualismo y la insolidaridad.
Antonio Machado sostenía que para educar había que abandonar la perspectiva del adulto y hacerse niño. La escuela de hoy no hace nada semejante. Al revés, pretende que los niños contemplen el mundo con la visión de un adulto y por adulto no entienden a alguien con espíritu crítico, sino a una persona que ha asimilado que el sentido de la vida es competir con los otros y emplear toda clase de argucias para apoderarse del trozo más grande del pastel. Las consecuencias de ese modelo educativo ya se están viendo. Cada vez más jóvenes repiten: “Lo enrollado es ser facha”. La xenofobia, el machismo, la homofobia y el racismo ya no son prejuicios, sino ornamentos tan molones como el merchandising de Harry Potter, los Funko Pop y los cómics manga. En un futuro no muy lejano, quizás ya no habrá maestros, sino una inteligencia artificial que hará realidad los peores temores de Aldous Huxley, George Orwell y Ray Bradbury. En Fahrenheit 451, el jefe de bomberos justifica las hogueras de libros, alegando la literatura y la filosofía solo fomentan la melancolía. Tal vez no estamos muy lejos de eso. Yo al menos percibo un inquietante resplandor.
Rafael Narbona