A veces me gustaría ser menos sensible, nostálgica, no tomarme todo personal, llorar menos, en incluso amar un poquito menos.
Pero entonces no sería yo.
Si me ven llorando en año nuevo déjenme ahí porque solo yo sé lo difícil que fue este año para mi y las veces que tuve que levantarme sola con la esperanza de que todo irá mejor
Ahora me lo tomo con más calma, pero qué duro es ver cómo cambió mi forma de ver y querer a las personas. Ya no idealizo, ya no me entrego igual. Aprendí a poner límites, pero en el fondo extraño la inocencia con la que solía querer.
Me enorgullece el hecho de ser sensible, porque a pesar de cómo me ha tratado el mundo, sigo siendo empática. Sigo amando y teniendo un gran corazón. Pude haberme convertido en cualquier cosa, y me convertí en una mujer hermosa con un alma más bella, y nadie me puede quitar eso.