Siempre serán nuestras. Aunque nunca hayan llegado a este mundo, siempre existieron: en nuestros sueños, en cada conversación, en la ilusión de un futuro que construimos. EV y su mitad que soñamos vivirán por siempre en ese rincón de mi vida donde habitan los sueños más sinceros.
Soñábamos con tener gemelas, siempre imagino a esas dos niñas chinitas, con la barba partida, unos ojos hermosos y la sonrisa más perfecta que pudiera existir.