EL “TRABAJO NO REMUNERADO” DENTRO DEL HOGAR NO EXISTE
En los últimos días, vengo escuchando a distintas personas hablar sobre la disparidad de salarios entre hombres y mujeres. De todo lo que se dice, lo que más me llama la atención es la insistencia de la idea de que las mujeres somos explotadas por realizar “trabajo en el hogar no remunerado”. Es decir, que nuestras tareas en el hogar, en general vinculadas al cuidado de personas, no reciben una recompensa económica equivalente al esfuerzo y al tiempo que les dedicamos.
El concepto es muy delicado para la vida en pareja porque convierte el vínculo entre personas en una transacción de servicios con valor económico que nunca estuvo en el acuerdo original. Así, la dinámica en la casa pasa a verse como un trabajo que requiere una paga, con alcances y “contraprestaciones” que nadie más puede fijar ni hacer cumplir, porque en la vida íntima no hay terceras partes.
Tenemos que estar advertidas que sostener que la vida en nuestra propia casa implica el reconocimiento económico es una infección de la ideología de género en el hogar.
Una vida así solo alienta la sospecha, el resentimiento y el rencor en la pareja. Pero, además, altera el sentido mismo de las acciones. Bañar a los hijos o leerles un cuento pasa a ser una acción monetizable, sacar la basura, colgar la ropa, resolver la comida, son “tokens” que la otra parte tendría que pagar. Es un modelo infernal.
La sindicalización de la vida cotidiana que contiene la idea de trabajo no remunerado, seguro que no traerá plata, pero si desdicha.
Este gráfico de tijera, llamado así porque muestra dos variables que se cruzan, como una tijera, muestra la caída de nacimientos y el incremento de muertes por año. La brecha se amplió también en 2024 y la proyección anticipa que esta tijera “se abrirá” cada vez más porque continuará habiendo cada vez menos nacimientos y más muertes.
Hoy esta diferencia vital resta a la ciudad aproximadamente 7.000 personas por año. En breve podrían ser 10.000 por año.
Pero la tijera oculta algo muy importante. Aunque acá solo vemos dos líneas, las personas que faltan son niños.
En una década habrá alrededor de 100.000 chicos menos que hoy, el equivalente a media comuna o a algunos barrios enteros. Es como si fueran a desaparecer todas las personas que hoy viven en Villa Crespo, en Villa Devoto o en Saavedra, pero niños.
No solo pasa acá. Francia anunció que enviará cientos de miles de cartas a las mujeres en edad fértil a partir de los 29 años para recordarles, con información equilibrada, que la fertilidad es un ciclo rígido, que tiene un horizonte y un fin. Además de informar, la medida impulsa (como trato de hacer yo, en este momento) el más poderoso instrumento de cambio que existe: la conversación. Hablar de hijos, aun a aquellos que decidan no tenerlos, aun para aquellos que rechacen a los niños, evitará naturalizar su ausencia, mantendrá viva la llama de su importancia.
Un mundo sin niños es un mundo peor. Ese es mi lema.
@jorgemacri@ibaistrocchi@claramuzzio saquen esto YA MISMO del espacio público de la ciudad! Que vergüenza meterse asi en la cabeza de nuestros hijos!!!!!!
Durante años denuncié a la dictadura criminal venezolana, de la cual el gobierno argentino llegó a ser socio y cómplice. Apoyé a sus presidentes electos, denuncié el fraude y siempre estuve del lado de la querida María Corina Machado, la gran luchadora por la libertad de Venezuela. Hoy celebro la detención de Nicolás Maduro, y ver llegar a su fin la impunidad de un dictador que se creía eterno. Espero que el orden democrático pueda restablecerse de inmediato. Se inicia una época nueva: Latinoamérica recupera un país secuestrado por una dictadura.
Tercera vez en lo que va del año que destruyen toda mi cuadra, de noche, para emparchar después. Ni siquiera esconden el curro, destruyendo la vereda al mismo tiempo. @jorgemacri TANTO nos odian? La ciudad es un DESASTRE!!!!! @Comuna2Recoleta hagan algo por Dios!!!!
Hoy por Resolución 82/24 de @agriculturaar a cargo de Sergio Iraeta y la conducción de Juan Pazo se reducen las actividades en el registro RUCA, se eliminan vencimientos y costos. Menos Estado es más libertad! Gracias @JMilei por marcar el rumbo. VLLC!
@LuisCaputoAR
Hace cuatro años The Atlantic publicaba este triste artículo: El fin de los nacimientos de niños con síndrome de Down. El texto relata cómo los estudios genéticos prenatales estaban logrando que ya casi no nacieran bebés con síndrome de Down. Con diferencias de números, es lo que pasa en Alemania, Suecia, Noruega, Finlandia, Gran Bretaña y otros países europeos. Según un estudio de Journal of Human Genetics en promedio, los nacimientos de bebés con síndrome de Down cayeron un 54%.
Islandia, por ejemplo, casi no registra nacimientos de niños con síndrome de Down desde que las pruebas genéticas fueron introducidas a principios de los 2000. Sin embargo, según información oficial del Ministerio de Salud de Islandia publicada en Internet, entre el 15 y 20% de las mujeres rechazan realizar estos estudios. Del 80 al 85% que sí se hacen las pruebas, existen hallazgos de posible síndrome de Down. De las mujeres informadas de los resultados, el 15% opta por seguir con su embarazo y rechazan más pruebas. La prensa etiquetó a Islandia como el primer país del mundo sin nacimientos de niños con síndrome de Down, aunque en promedio, oficialmente se informa que “durante los últimos diez años han nacido entre 2 y 3 niños cada año con síndrome de Down”.
En el pasado, en Estados Unidos (probablemente, en todo el mundo), a las personas con síndrome de Down no se los consideraba con los mismos derechos que los demás. Por ejemplo, según cuenta en Down Syndrome Foundation “hasta 1984 los médicos de Estados Unidos se negaban a realizar procedimientos para salvarles la vida a las personas con síndrome de Down, como cirugías relacionadas con el corazón. Incluso hoy en día, hay personas con síndrome de Down que mueren a los 30 o 40 años simplemente porque un médico se negó a realizarles una cirugía cardíaca cuando eran bebés”.
En el mes de la concientización sobre el Síndrome de Down sirve recordar que en Argentina hay cerca de 50,000 personas certificadas oficialmente con síndrome de Down. Se estima que en el mundo son 6.000.000. Son más personas que la población completa de Noruega, Nueva Zelanda, Uruguay, Dinamarca, Irlanda o Islandia. En total, hay más de 80 países que tienen poblaciones menores a 6 millones de personas.
Tengo un hijo con síndrome de Down. Estas historias de discriminación me impactan de manera emocional. Me niego aceptar que la vida de mi hijo es un error, como las de otras 6 millones de personas.
-"Cuánto necesitan?"
-"No lo sé"
-"Cuánto piden?"
-"No lo sé"
-"Cuánto ofrecen?"
-"No lo sé"
-"Quién lo sabe?"
-"No lo sé "
No es una canción de Cerati.
Son las respuestas del responsable de la política universitaria de la UBA...