Es curioso cómo, mientras el mundo te convence de que siempre necesitas más, llega un momento en que tú empiezas a querer menos: menos ruido, menos estrés, menos comparaciones y menos necesidad de demostrar o encajar. Al final, solo quieres paz y una vida que sea tuya.
Porque el amor de mi vida nunca me hubiera dejado llorando con todo el amor en las manos y mucho menos hubiera actuado como si dejara de quererme de la noche a la mañana
Solía creer en eso de: “si estamos destinados a estar juntos, nos encontraremos más adelante”
Hoy creo que el amor se elige en el presente. Porque lo que realmente importa no se pone en pausa ni se deja para después. Se cuida, se busca y se elige mientras está en nuestras manos.
Hay personas que no quieren construir un vínculo, solo tener la certeza de que estarás ahí cuando te necesiten: para recibir tu atención, cariño, prioridad y lealtad, sin ofrecerte la misma claridad ni reciprocidad. A veces, tomar distancia también es respetarte y elegirte.
Hay un lenguaje de amor que pasa desapercibido y es la consideración. Es esa persona que piensa en cómo te sientes antes de decidir, que cuida los detalles y busca hacerte el camino más fácil, en esos pequeños gestos, se mide realmente cuánto le importas
¡Rompan el puto ciclo! Si no tuvieron buenos amigos, sean uno. Si no han tenido buenas parejas, sean una. Si no han tenido buenos padres, buenos hermanos, sean uno. Este mundo está hecho un asco. Rompan el ciclo. Sean su propia revolución.
Si yo llego a sentir amor nuevamente, espero enamorarme de alguien que si tenga ganas de estar conmigo y me lo demuestre siempre, ojalá sea mi último amor.
Aspiro a una vida tranquila porque ya viví demasiado tiempo en medio de la ira, el caos y el desorden. Hoy elijo la calma, los límites y la distancia de todo aquello que me roba estabilidad. Entendí que mi paz no es un lujo: es una necesidad que voy a cuidar.
Ultimamente, mi mayor deseo es que los planes de Dios coincidan con los míos, pero si no es así, que prepare mi mente y mi corazón para aceptar con fe todo aquello que tenga preparado para mi vida.
Jamás entenderé la falta de sensibilidad de algunos ante los sentimientos ajenos. Lo que para ti puede ser insignificante, para otro puede significar un mundo. No se trata de cargar con emociones que no te corresponden, sino de respetarlas y tener un mínimo de consideración.
Lo que destruye el amor no es el odio, sino la indiferencia. Exponer lo que te duele y que no cambien, pedir lo que necesitas y que siga faltando o comunicar lo que te pasa y recibir como resultado invalidaciones continuas. Y lo que mata el afecto y el vínculo entre dos personas es sentir que al otro tu vulnerabilidad no le importa por más que prometa que sí porque los cuidados son inexistentes. Sin duda
Entendí al final que cuando una persona no te quiere de verdad, insiste en hacer lo mismo que te hiere, repite una y otra vez las cosas que te lastiman, hasta que te rompe lo suficiente como para que te alejes.