No te equivoques, yo ya te solté. Te quiero y te extraño, pero no significa que te vaya a buscar otra vez. Yo también quiero paz, si la vida nos tiene que juntar, lo hará en su momento, de la manera que tenga que ser.
Eres mi “chale” más triste, eres ese “chale” que más me duele, eres un chale después de decir “ojalá estuvieras aquí, te extraño”. Eres un “chale” tan especial que sale de mi boca, pero que me duele hasta el pinché corazón.
A veces la vida se arregla en otros lugares, conociendo a otras personas y mirando otras sonrisas. A veces hay que saltar sin miedo, salir de la jaula y volver a ser.