Leí que la palabra pasatiempo no le hace justicia al hábito de leer, porque cuando leemos libros en realidad queremos disponer de tiempo ilimitado, o bien que este se detenga.
“En la novela, el personaje es ambiguo como en la vida real, y la realidad que aparece en una gran obra de ficción es realmente representativa.”
—La resistencia, Ernesto Sabato.
“A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa.”
—Françoise Sagan.
“A su tiempo esa tristeza, mi amor, a su tiempo todavía lejano y doble. Por grande que sea la oscuridad, no hay negrura que me haga retroceder.”
—Los autonautas de la cosmopista, Julio Cortázar y Carol Dunlop.
“Con ella aprendió Florentino Ariza lo que ya había padecido muchas veces sin saberlo: que se puede estar enamorado de varias personas a la vez, y de todas con el mismo dolor, sin traicionar a ninguna.”
“Se dejó llevar por su convicción de que los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga otra vez y muchas veces a parirse a sí mismos.”
—El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez.
“La tentación del café no nace en el sabor, que deja un rescoldo de humo en el recuerdo, sino en esa fragancia intensa y misteriosa de bosque remoto.”
—Afrodita, Isabel Allende.
“Para mí los libros son verdaderos talismanes. Son un antídoto para el dolor, un calmante para la desesperación, un excitante contra el aburrimiento. Nunca me siento sola ni existen horas perdidas cuando puedo sumergirme en algún texto.”
—El amor de mi vida, Rosa Montero.
“Porque, cuando nos gusta un libro, siempre nos parece que sus páginas nos hablan directamente al corazón, que sus palabras son nuestras y solo nuestras.”
—El amor de mi vida, Rosa Montero.
“Alguien mide sollozando
la extensión del alba.
Alguien apuñala la almohada en busca de su imposible
lugar de reposo.”
Alejandra Pizarnik, Los ojos abiertos.