te costó levantarte, te costó tener ganas, te costó querer y te costó poder, pero ahí vas, todos los días, disimulando, tratando de que nadie se entere de la batalla que hay en tu cabeza.
Si te duele, conviértelo en ejercicio, en pintura, en libros, en baile, en abrazos, en llantos. Pero jamás permitas que el dolor se quede adentro de ti.
Hay gente que llega a tu vida y te enseña otra vida que no conocías. Te hacen despertar, descubrir, ver otra forma de ser y hacer. Esa gente se parece al sol. A esas personas: gracias.