Lo amaste porque el amor está en ti, te divertiste porque eres divertida, te sentiste feliz porque tú eres una persona feliz, diste todo porque esa eres tú, tienes una manera bien bonita de amar y vas a estar bien.
Decidí ver la vida con amor. Dejé de sobrepensar lo que no controlo, de hacer más grandes los problemas. Entendí que la vida no es lo que me pasa, sino cómo lo afronto. Yo elijo la paz, la gratitud y el amor, porque sé que lo que doy, vuelve y todo lo que pasa me ayuda a crecer.
Una de las mayores muestras de respeto es aceptar que ya no tienes un lugar en la vida de alguien. Puedes extrañarlo, recordarlo y hasta seguir guardándole cariño, pero eso no te da derecho a volver cuando esa persona ya encontró la tranquilidad que tanto le costó conseguir.
Hay personas que no rompen tu corazón con una despedida, sino con mentiras. Convierten sus errores en tus culpas, deforman tus palabras y las devuelven como pruebas de que tú eres el problema. Te hacen dudar tanto que terminas pidiendo perdón por heridas que nunca causaste.
Ya recapacité y me acordé que tengo toda la vida por delante, lo que significa que por más triste y complicada que vea una situación, en un par de meses, quizás años, me reiré de lo que viví. Yo sé que estaré en un lugar mejor.
A veces tienes que ser honesto contigo mismo y decir: "Aquí no me quieren. No me aprecian. No me valoran. No me ven". Entonces aléjate y mantente alejado.