A veces me pregunto si decidiste irte para no hacerme daño con tu caos, sin entender que irte me hizo mucho más daño que aquello de lo que intentabas protegerme. Porque, aunque yo no debía salvarte de nada, podríamos habernos acompañado mientras los dos sanábamos y madurábamos.
Acepté la forma en que me trataste porque eras tú. Intenté comprender tus luchas, tus motivos, y me quedé a pesar del dolor porque creía en ti. Quise estar ahí, ser paciente y aferrarme a lo nuestro. Pero ahora me pregunto si alguna vez te detuviste a pensar en cómo me sentía yo.
La depresión funcional existe, se llama (Distimia). Trabajas, bromeas, cuidas a los que te rodean, te arreglas, pero mentalmente te estás ahogando en tus propios pensamientos y nadie lo sabe.
Detrás de una chica que dice "todo pasa por una razón" hay una chica que nunca va entender que hizo para merecer todo el dolor y los traumas que ha pasado en su vida.
No solo hiciste llorar a mi versión adulta, también hiciste llorar a mi niña interior. Le hiciste revivir el abandono, volver a sentirse insuficiente. Pero eso fue mi culpa: un día te conté mi historia, te hablé de mis heridas, te di las armas para destruirme, y tu las utilizaste
una de las peores sensaciones es cuando alguien deja de ser parte de tu rutina. Ya no le hablas, ya no le cuentas tus cosas, ya no te ríes con esa persona, ya nada. Y es peor cuando te pasa algo súper bueno y quieres correr a contárselo, pero ya no está y no volverá a ser igual