"Gustavo Petro quiso pasar a la historia como el hombre que cerró el camino de la extrema derecha y todo parece indicar que puede terminar siendo el presidente que se lo pavimentó. No por un fraude que no ha probado, sino por un gobierno que el país ha tenido que padecer: desordenado, soberbio, intoxicado de épica, incapaz de convertir esperanza en gestión y promesas de cambio en resultados. Eso sí es un fraude": @yohirakerman
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Fajardo tiene razón. Basta leer el trino con detenimiento. Petro no renuncia a la constituyente. Lo que dice es que suspende temporalmente la recolección de firmas. La diferencia es enorme: una cosa es desistir y otra aplazar.
Guarden este trino. La constituyente seguirá siendo su apuesta, ganen o pierdan.
La promesa de @IvanCepedaCast de no hacer una constituyente es tan creíble como la promesa de @petrogustavo de hacer un tren elevado entre Buenaventura y Barranquilla.
Las hacen con evidentes fines electorales y solo les creen sus fanáticos.
Dice el presidente que “el fascismo siempre crece cuando crece el discurso del odio, la mentira y el miedo”.
¿Se dará cuenta que eso es justamente lo que él ha hecho estos cuatro años? Inculcar odio, mentir y amenazar.
¿Se da cuenta de que él ha impulsado el crecimiento de la derecha más dura y que por eso llegó a segunda vuelta?
Para mí, retirar la constituyente es insuficiente para generar confianza y paz política, pero el presidente no fue capaz de reconocer y corregir errores en todo el cuatrienio, no lo va a hacer ahora.
Sigan creyendo….
Apenas ganen dirán que el Congreso los sigue bloqueando y que la ciudadanía tiene derecho a convocar una constituyente, que es el pueblo quien lo hace, que no son ellos!!
¡Al perro no lo capan dos veces!
Tampoco vi a Carrascal, Pizarro, Levy o Wally convocar a marchas ni una sola vez porque Colombia va a romper récord en masacres: 42 casos y 157 víctimas solo entre enero y abril, la mitad de todo el 2025.
En cambio si lo hacen inútil y ridículamente para apoyar a su candidato.
Honestamente, si retiran el proyecto de ley hoy es porque les está quitando votos, pero si gana Cepeda, le aseguro que lo meten de nuevo inmediatamente porque que ese es El Proyecto, está en propuesta 2002 de Petro, llevan 4 años tratando y no lo van a dejar de lado. Esa es la meta final. ¿Más claro?
Para los que preguntan dónde dijo Iván Cepeda lo de la 🚨 constituyente, dejo las evidencias:
Pruebas 1 y 2: en sus discursos.
Prueba 3: en su plan de gobierno.
Prueba 4: recolección de firmas en sus eventos públicos.
No es relato. Son hechos.
El mejor predictor del comportamiento futuro es el comportamiento pasado.
Durante un año, este gobierno se sentó con los actores del sector salud y les hicieron creer que los escuchaban para luego llevar a cabo dos reformas donde esas ideas nunca se incluyeron.
Así fue con otros sectores.
Es muy difícil creerles.
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Antonio Caballero no era un columnista sino un profeta:
PETRO: TEORÍA Y PRÁCTICA.
Por Antonio Caballero, Antonio Caballero
19 de mayo de 2018
Lo malo del candidato presidencial Gustavo Petro no es su programa, que es probablemente el más atractivo –o el que a mí más me atrae– aunque no el más serio: es un programa para cuarenta años de gobierno, y lo único que han tenido de bueno los gobiernos en Colombia es que por lo general han durado poco tiempo. Los más largos –el de Santos, el de Uribe, o el de Núñez por interpuestas personas en el siglo XIX– han sido más dañinos. Lo que no me gusta de Petro es su manera de ser. Petro es Petro. Y eso es lo malo que tiene Petro, un político megalómano que de sí mismo habla en una admirativa y mayestática tercera persona.
Lo malo de Petro no es su teoría: sino su práctica. La que le conocimos en sus años de alcalde de Bogotá, de ineptitud y de rencor, de caprichos despóticos y de autosatisfacción desmesurada. Su arrogancia, su prepotencia. Su personalidad paranoica de caudillo providencial, mesiánico, señalado por el Destino para salvar no solo al pueblo de Colombia de sus corruptas clases dominantes sino al planeta Tierra de su destrucción y a la especie humana de su extinción. Sus iniciativas de gobierno, que no eran populistas, como dicen, sino simplemente demagógicas: el arbitrario cierre de la plaza de toros bajo pretextos caricaturescos de “lucha de estratos” entre ricos y pobres; la compra de los inservibles camiones de basuras de segunda mano sin licitación ni consulta. Casi no lo conozco personalmente, pese a haber tenido durante tres años bajo su alcaldía un programa de televisión en Canal Capital; pero sé de su incapacidad para tener o conservar amigos: lo han denunciado como tramposo y desleal sus compañeros del M-19 (Antonio Navarro, Daniel García Peña), y los del Polo Democrático (Carlos Gaviria, Jorge Robledo, Clara López), que se sintieron todos engañados por él en su voraz ambición personalista. Reclamándose del pueblo, por supuesto, como es lo propio de los demagogos.
Fue, eso sí, un gran parlamentario, que hizo en el Senado magníficos debates de denuncia y de control político. Sabe hablar. Por eso es también el más hábil y el mejor de los candidatos en los debates televisados, tanto en las respuestas como en las propuestas. Pero es que encarnadas en su persona no creo en esas propuestas: no me parece que Gustavo Petro sea una buena persona, sincera y franca. Más bien lo veo como una mala persona, aunque se haya engalanado –de raponazo– con el indecente autoelogio de proclamar que sus candidatos al Congreso representan “la decencia”. No le creo ni “el amor” de que tanto habla. Ni “el saber” que pretende transmitir. Ni “la humanidad” que campea en los nombres de sus campañas. Todo eso me parece ficticio e impostado. Petro no inspira confianza.
Lo hizo mártir el procurador Ordóñez al destituirlo arbitrariamente de la alcaldía: un fanático a cuya elección por el Congreso él mismo había contribuido persuadiendo a sus colegas del Polo de que votar por tan conspicuo representante de la extrema derecha demostraba que el Polo no era de izquierda. Y en su caso personal es cierto que no lo era: aunque se pretenda de izquierda, Petro tiene un temperamento autoritario, inocultablemente de derechas, inspirado en el “cesarismo democrático” que inventó un intelectual lagarto en Venezuela para justificar la larga tiranía de Juan Vicente Gómez, y que copiaron luego Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en nombre, por supuesto, del pueblo. Y así lo confirma su anunciada convocatoria de una Asamblea Constituyente si gana las elecciones. Como las que han convocado todos los aspirantes a dictadores que ha tenido Colombia: Bolívar, Mosquera, Núñez, Reyes, Gómez, Rojas. Porque Petro gusta de equipararse con los mártires: en sus discursos del balcón de la alcaldía se comparaba con Sucre, Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán; y ahora clama en las plazas: “Todo candidato que no es de la clase política tradicional ha sido asesinado. No hay excepciones”. Pero se parece más a su tocayo el general Gustavo Rojas Pinilla, golpista dictador y jefe de la Anapo, de cuya pintoresca y demagógica “dialéctica de la yuca” copia su propia “dialéctica del aguacate”.
Me sucede a mí con Petro lo mismo que le pasaba hace un siglo largo a don Miguel Antonio Caro, que lo resumía así: “De los liberales me apartan las ideas. Y de los conservadores las personas”.
1) La cuota inicial ronda por el 30% del valor. Por ende debes tener una suma de entrada grande.
2) Un apto grande, en un buen sitio y con amenidades puede costar fácilmente 600-800 millones en Bogota. Cuota a 20 años oscila entre 5-6 millones de ese apto + impuestos.
La biología en PDF acaba de morir.
Un tío hizo una app donde exploras estructuras 3D como un videojuego.
UI: GPT Images 2. Código: Gemini 3.1 Pro.
Los libros de texto ya no sirven.