Dios aprieta, puede apretar mucho, muchísimo, pero no ahoga. Cada día más convencida de lo mucho que me ampara. Cada día más segura de que todo lo bueno que me pasa no es casualidad, ni necesariamente porque me lo merezca. Él me da la fuerza para saber ver las
oportunidades.
Amigos oren mucho, pídanle a Dios que los cuide, hay personas que no siente envidia de las cosas materiales, sienten celos de tu aura, de tu personalidad, de la forma en que la que el universo te sonríe. Son cosas que el dinero no puede comprar.
Que los días malos nos hagan más fuerte y los días buenos más humildes; todos los días no son para avanzar y ganar, a veces toca solo observar, pensar y reflexionar.
Recuerda Dios está contigo siempre…
Podría pedirte tantas cosas Dios, sin embargo hoy solo te pido que sanes mi corazón, que me des la fortaleza para no rendirme, tener sabiduría para saber sobrellevar los momentos difíciles y así disfrutar esta vida que tú escogiste para mí.