@SEUR ha perdido un paquete cuyo contenido está valorado en 350 euros por un fallo técnico en un locker y su gestión ha sido pésima. Su atención al cliente tanto por correo como por redes es igual de horrible. Eviten el uso de esta compañía siempre si tienen otras opciones.
Este anuncio es fantástico. La música, el ritmo, la historia y cómo se mezcla con obras de arte.
En la línea de las mejores campañas de Sanex.
Hilo sobre marketing moderno que te cagas en próximo tweet.
Están abriendo muchísimos hoteles nuevos, me encantaría que contaran conmigo para llenar las zonas comunes y habitaciones con mis cuadros. Sé pintar muchas cosas y bien y tengo buen gusto. Ea.
Este mundo que nos hemos dado es tremendamente injusto porque, si no lo fuera, @MarisolGaldon estaría trabajando.
Ojalá no nos faltara nunca el trabajo.
Ojalá fuera siempre parejo al talento.
Eso deseo.
Comité olimpico español, @COE_es, ante la vergüenza que hemos sentido las mujeres españolas ante la imagen de la llegada de la antorcha olímpica manos de dos hombres y ninguna mujer, pedimos la más firme protesta ante tamaña invisibilidad de las mujeres en los JJOO París 2024.
Hace no tanto habría resultado impensable ver a un partido que se dice de izquierdas mostrar semejante desprecio hacia las mujeres. Ni la derecha más rancia nos manda callar así. Pero arrieritos somos, y en las elecciones nos encontraremos.
Yo, sinceramente no entiendo cómo hay mujeres -no digamos ya feministas- que no lo ven. O que no entienden que, aunque parezca algo anecdótico, "solo" un símbolo, los símbolos son mensajes poderosísimos. Y en este caso, clarísimos.
EL SOMBRÍO LEGADO DE TERESA DE CALCUTA
Elogiada por su supuesta defensa de los pobres, las verdaderas motivaciones de Teresa de Calcuta salieron a la luz durante una conversación con el escritor y periodista Christopher Hitchens. “No estoy trabajando para aliviar la pobreza –admitió la monja-. No soy una trabajadora social. No lo hago por eso. Lo hago por Cristo. Lo hago por la Iglesia”.
Opuesta al Vaticano II, Teresa de Calcuta siempre predicó la resignación y el conformismo. Cuando estalló una planta química de la compañía estadounidense Unión Carbide en Bhopal (India), causando 2.500 muertos, se manifestó partidaria de perdonar a los culpables y no abrir investigaciones legales. Al aproximarse a una de las víctimas, que se retorcía de dolor por las quemaduras, le dijo ante las cámaras de televisión: “Estás sufriendo como Cristo en la Cruz, así que Jesús debe estar besándote”. El hombre contestó: “Por favor, dígale que deje de besarme”. Enemiga del divorcio, el aborto y los anticonceptivos, declaró: “Yo no le daría un bebé de una de mis casas a un pareja que usa anticonceptivos. Los que usan anticonceptivos no comprenden el amor”.
Aunque no suele mencionarse, Teresa de Calcuta tuvo muchos detractores en la India. Los médicos denunciaron que la atención ofrecida a los pacientes terminales en sus hogares para moribundos era de escasa calidad. De hecho, se comprobó que era habitual reutilizar agujas hipodérmicas y se utilizaba agua fría para el aseo diario. Mary Loudon del British Medical Journal apuntó que se escatimaban los analgésicos por prejuicios religiosos, pues se entendía que el sufrimiento físico y psíquico aproximaba a Dios. De hecho, Teresa de Calcuta tomó su nombre (en realidad, se llamaba Agnes Gonxha Bojaxhiu) de Teresa de Liseux, una joven carmelita descalza de nacionalidad francesa que murió entre atroces dolores al negarse a recibir calmantes, pensando que su terrible agonía era la voluntad de Dios. En los hogares de Teresa de Calcuta, se escuchaban los gritos de los moribundos con las heridas abiertas y llenas de gusanos, según Sanal Edamaruku, presidente de la organización Rationalist Internacional. The Guardian realizó un reportaje sobre los orfanatos y mostró las deplorables condiciones de higiene y atención. Colette Livermore, ex misionera, abandonó la congregación y publicó el libro Hope Endures, donde refería que Teresa de Calcuta promovía una “teología del sufrimiento” que incluía el consejo de no adquirir formación médica, pues lo esencial no era curar, sino difundir el Evangelio.
Teresa de Calcuta aceptó donaciones de la familia Duvalier, que gobernaba Haití mediante la represión y el saqueo de las riquezas del país. Incluso viajó al país caribeño y elogió un régimen condenado internacionalmente por sus sistemáticas violaciones de los derechos humanos. No tuvo problemas de conciencia para aceptar una donación de 1.250.000 dólares de Charles Keating, el “rey de los bonos basura”, que en 1992 estafó a 17.000 pequeños inversores en Estados Unidos. Cuando Keating fue procesado, envió una carta al juez, pidiendo clemencia: “No sé nada de sus negocios. Sólo sé que ha sido generoso con los pobres de Dios”. El fiscal escribió a Teresa de Calcuta: “Le ruego que devuelva el dinero que robó Keating a las personas que lo ganaron con su trabajo”. La monja ni siquiera contestó.
En 1996, Irlanda celebró un referéndum para legalizar el divorcio, prohibido por su Constitución. Teresa de Calcuta viajó hasta Dublín para participar en las campañas a favor del voto negativo, lo cual no le impidió desear a su amiga Diana de Gales una vida más feliz, después de liberarse de un matrimonio desgraciado. Poco después de muerte de la fundadora de las Misioneras de la Caridad, la revista alemana Stern y la revista inglesa New Left Review, considerada una de las veinte mejores publicaciones mundiales sobre ciencias políticas, realizaron sendos reportajes de investigación, con las mismas conclusiones: Teresa de Calcuta no empleó el dinero de las donaciones en reducir la pobreza o mejorar las condiciones de sus centros, sino en la apertura de nuevos conventos y en la propagación de la misión evangelizadora. Su finalidad no era curar, sino lograr conversiones e inculcar resignación en los enfermos terminales, sin aliviar su sufrimiento ni aprovechar los avances de la medicina.
Las exequias de Teresa de Calcuta convocaron un circo mediático. Todos los presidentes hicieron genuflexiones o se arrodillaron ante los restos de la monja. No se puede negar que se ha convertido en uno de los iconos del siglo XX. Simboliza el espíritu caritativo, pero en ningún caso encarna el anhelo de justicia y solidaridad. La solidaridad es horizontal y discurre en dos direcciones, dignificando a todos los que se dejan enredar en su trama. La caridad es vertical y presupone la superioridad moral del que la ejerce. La solidaridad implica un inequívoco deseo de transformación social, pues entiende que “la pobreza no es una fatalidad, sino una injusticia. Es resultado de estructuras sociales y de categorías mentales y culturales que han configurado el actual orden social”. No son las palabras de un revolucionario, sino de Gustavo Gutiérrez Merino, filósofo y teólogo peruano y uno de los pioneros de la Teología de la Liberación. A pesar de su independencia y coraje (el lema “Haga patria, mate un cura” se concibió en América Latina para acabar con los sacerdotes que había manifestado su opción preferencial por los pobres), sólo unos pocos conocen a Gustavo Gutiérrez. Es el autor de una notable obra filosófica, política y teológica que acusa al capitalismo de convertir la pobreza y la desigualdad en hechos estructurales para preservar los privilegios de una minoría, pero sus reflexiones y su compromiso apenas son un leve rumor en comparación con el estruendo provocado por la peripecia hollywoodiense de Teresa de Calcuta, amada hasta el histerismo por masas ignorantes y exaltada por los ricos y los poderosos, que nunca percibieron su labor misionera como un peligro para sus intereses.
Creo que Teresa de Calcuta debería ocupar un lugar de honor en Disneyworld, incendiando la mente de los niños con milagros dignos del mago más audaz e innovador. En nuestra época digital, todo parece posible: andar sobre las aguas, sanar a los leprosos, resucitar a los muertos. Sin embargo, no necesitamos milagros, sino esperanza, utopías, grandes transformaciones. Los pobres, esas multitudes que nunca desfilarán ante el féretro de un príncipe de la Iglesia o del presidente de un país desarrollado, aún esperan a un verdadero liberador que no les hablé de recompensas sobrenaturales, sino de una sociedad donde el hombre no explote al hombre y reine una verdadera fraternidad. “Esta civilización está gravemente enferma –afirmó Ignacio Ellacuría, filósofo y teólogo de la liberación asesinado por el Ejército salvadoreño en 1989-, y para evitar un desenlace fatídico y fatal es necesario intentar cambiarla. Sólo utópica y esperanzadamente puede uno creer y tener ánimos para intentar con todos los pobres y oprimidos del mundo revertir la historia, subvertirla y lanzarla en otra dirección”. El mundo no necesita monjas fanáticas que recen y se dejen agasajar por los ricos y poderosos, sino hombres y mujeres dispuestos a subvertir la historia, sin dejarse intimidar por los perros de la guerra y la codicia.
Rafael Narbona
@Otrosvendran Yo no pude hacer una biblioteca de aula con libros que ellos llevaran y se intercambiaran porque no querían prestarlos o no se fiaban de que se los devolvieran ¡sus propios compañeros/amigos!…Fue en un 4º de ESO de un centro con alumnado de clase trabajadora.
@ING_es Y no hay forma de que ninguna persona real atienda enl teléfono. Desde ayer mensaje indicando que es largo el tiempo de espera, que mejor lo intento otro día, y se corta la llamada. Desde luego, me cambio de banco hoy mismo. Me río yo de “people in progres@“
@ING_es, lamentable su forma de proceder. Intento solucionar un problema y sus dos teléfonos cortan la llamada para no atender. En el chat online, ineptos que no pueden resolver nada. Una vergüenza absoluta. Indignante.
Nivel del chat on line…Contexto: no se genera tarjeta de débito de forma virtual y no puedo realizar ningún movimiento. Tras llamar y chatear y decirme q se abrió incidencia, lo de la imagen: q a lo mejor se genera mañana, y abandona el chat…@ING_es. Surrealista e indignante.