Mi viejo le dijo a mi vieja "bueno YO SOY ASÍ" mientras discutían una boludez y escuché que mi vieja le respondía "eso no es una declaración de identidad es una confesión de mediocridad" ah bueno ok
CNN se infiltro en grupos de varones en los que se organizan para dormir y violar a sus parejas. Se comparten tips, medicamentos, videos donde les levantan un párpado para ver si están adecuadamente drogadas. Y monetizan el contenido.
BRILLANTE
Para mí las palabras de Karina, la trabajadora de la salud, son el testimonio del día, tal vez de la semana o del mes.
Pero quién soy yo para decirlo!
Sólo tienen que escucharla...
#MileiDestruyeArgentina
Dejen de hacer esos posteos de "esta es la lista de políticos que votaron a favor de esta ley NUNCA los vamos a olvidar" que después llegan las elecciones y la gente dice Me parece que la piba Bullrich se merece una oportunidad.
Opinión pública: en contra.
Más de 500 juristas de todo el país: en contra.
Científicos de diferentes disciplinas: en contra.
Universidades: en contra.
Comunidades locales: en contra.
Organizaciones de la sociedad civil: en contra.
¿Para quienes legislan, @DiputadosAR?
En todos los imperativos que circulan subyace y se sedimenta gota a gota la idea de que si no estás bien físicamente, si no tenes guita, si no lograste tal objetivo es porque no hiciste lo que debías en tiempo y forma. Siempre el individuo, nunca el sistema.
Lunes 22 de julio de 1985 (Jorge Luis Borges)
He asistido, por primera y última vez, a un juicio oral. Un juicio oral a un hombre que había sufrido unos cuatro años de prisión, de azotes, de vejámenes y de cotidiana tortura. Yo esperaba oír quejas, denuestos y la indignación de la carne humana interminablemente sometida a ese milagro atroz que es el dolor físico. Ocurrió algo distinto. Ocurrió algo peor. El réprobo había entrado enteramente en la rutina de su infierno. Hablaba con simplicidad, casi con indiferencia, de la picana eléctrica, de la represión, de la logística, de los turnos, del calabozo, de las esposas y de los grillos. También de la capucha. No había odio en su voz. Bajo el suplicio, había delatado a sus camaradas; éstos lo acompañarían después y le dirían que no se hiciera mala sangre, porque al cabo de unas “sesiones” cualquier hombre declara cualquier cosa. Ante el fiscal y ante nosotros, enumeraba con valentía y con precisión los castigos corporales que fueron su pan nuestro de cada día. Doscientas personas lo oíamos, pero sentí que estaba en la cárcel. Lo más terrible de una cárcel es que quienes entraron en ella no pueden salir nunca. De éste o del otro lado de los barrotes siguen estando presos. El encarcelado y el carcelero acaban por ser uno. Stevenson creía que la crueldad es el pecado capital; ejercerlo o sufrirlo es alcanzar una suerte de horrible insensibilidad o inocencia. Los réprobos se confunden con sus demonios, el mártir con el que ha encendido la pira. La cárcel es, de hecho, infinita.
De las muchas cosas que oí esa tarde y que espero olvidar, referiré la que más me marcó, para librarme de ella. Ocurrió un 24 de diciembre. Llevaron a todos los presos a una sala donde no habían estado nunca. No sin algún asombro vieron una larga mesa tendida. Vieron manteles, platos de porcelana, cubiertos y botellas de vino. Después llegaron los manjares (repito las palabras del huésped). Era la cena de Nochebuena. Habían sido torturados y no ignoraban que los torturarían al día siguiente. Apareció el Señor de ese infierno y les deseó Feliz Navidad. No era una burla, no era una manifestación de sí mismo, no era un remordimiento. Era, como ya dije, una suerte de inocencia del mal.
¿Qué pensar de todo esto? Yo, personalmente, descreo del libre albedrío. Descreo de castigos y de premios. Descreo del infierno y del cielo. Almafuerte escribió:
Somos los anunciados, los previstos,
Si hay un Dios, si hay un punto Omnisapiente;
¡Y antes de ser, ya son, en esa Mente,
Los Judas, los Pilatos y los Cristos!
Sin embargo, no juzgar y no condenar el crimen sería fomentar la impunidad y convertirse, de algún modo, en su cómplice.
Es de curiosa observación que los militares, que abolieron el código civil y prefirieron el secuestro, la tortura y la ejecución clandestina al ejercicio público de la ley, quieran acogerse ahora a los beneficios de esa antigualla y busquen buenos defensores. No menos admirable es que haya abogados que, desinteresadamente sin duda, se dediquen a resguardar de todo peligro a sus negadores de ayer.
#NuncaMás
Año 2002. Galtieri seguía asistiendo a los actos militares. Estuvieron MUCHO tiempo, impunes.
Los huevos de Ciccioli. Ni un centímetro a los negacionistas.
harta de vivir en un mundo en donde la empatia dejó de ser la norma. no puede ser que tu primer reacción tras ver que despidieron a alguien sin aviso sea decirle que se busque otro trabajo, que la tiene que pelear. me asquea lo insensibles que son
Pensar que hace dos años estábamos discutiendo la reducción de la jornada laboral y hoy discutimos cuántos latigazos está bien que te den por tardar más de un minuto en el baño.
“A ver si la gente despierta, la tenemos que escuchar a Bullrich hablando de los trabajadores cuando ella estuvo en TODOS los partidos, nos sacan derechos pero nadie dice nada porque están todos hablando de LOS THERIANS”
Este pedazo de CHAD dijo todo lo que había que decir