Mató a Uribe Turbay y bailó
sobre su cadáver; hundió a la señora Dávila, sacó a la cabal a patadas y con trampas, usó como un trapo viejo a Paloma Valencia, se burló y manoseó al imbécil Oviedo y, por último, se unió al que tenía guardado en el clóset desde el comienzo: el hampón Espriella, la burra del Ubérrimo.
Arrancó mal el futbolista James Rodríguez con su desplante grosero e innecesario a hija de Petro. Así como la selección no es de ningún político tampoco sus jugadores pueden hacer política ni valerse de esa condición para expresar favoritismo o rechazo a ninguna opción política.
@Villamil24_ Amigo. Se lo dije con respeto. Es que estoy seguro que pueden utilizar el trino para darle problemas legales. No malinterprete mi comentario.
Si Abelardo fue capaz de traicionar a Uribe por una campaña y adorar la divinidad de la que tanto denostaba, será capaz de traicionar a un pueblo que detesta. Su única lealtad es con su codicia. Una candidatura de plástico y ruido.
La confesión fue clarísima: “si perdemos, nos vamos del país”. Ni tan firmes por la patria. Para ellos Colombia es apenas una estación de paso, si ganan, perfecto, y si no, agarran sus cosas y continúan su vida tranquilos en otro lugar.
Eso demuestra una desconexión total con la realidad de millones de colombianos que no tienen otro país, ni plan B, ni mansiones afuera para escapar cuando las cosas se ponen difíciles.
A Colombia hay que quererla incluso en la derrota, incluso en las crisis, incluso cuando no se tiene el poder.
Por eso hay diferencias enormes entre quienes usan el país como trampolín y quienes deciden quedarse a dar la pelea aquí, siempre.