Junto al Presidente @stefanocdicarlo y miembros de la Comisión Directiva, Thiago Almada firmó su contrato y se convirtió en nuevo jugador de River Plate hasta el 31 de diciembre de 2030.
La superioridad económica que tiene River hoy no es casualidad, empezó a construirse hace mucho.
Comenzó a formarse cuando el resto se reía del naming del estadio, por ejemplo. Lo que es absurdo, ya que es una mecánica que se utiliza en todo el mundo y no cambia la identidad de un club.
Puedo seguir hablando de que el Monumental alberga 85.000 personas una o dos veces por semana, sacando una diferencia abismal con la recaudación que logra el resto del fútbol argentino.
Y todavía no mencioné los 350.000 socios (aproximadamente 70.000 más que Boca, el segundo en la lista) ni los recitales, ni los sponsors.
El gran mérito a nivel gestión está en no depender de ventas para poder permitir este nivel de gastos.
Entonces, ¿sorprende lo que gasta River? Sí, obvio que genera un impacto porque es mucho dinero para Sudamérica, y más para Argentina. Sin embargo, si frenás la pelota y lo pensás dos segundos, tiene mucho sentido que sea de esta forma.
Este es el puntapié inicial. Después, será fundamental que esta superioridad económica se vea reflejada adentro de la cancha para ganar títulos.
Si quieren incorporar como River generen ingresos como River, vendan juveniles al Real Madrid, consigan record de socios, agranden la cancha, armen recitales, acuerden un naming, negocien sponsors. Llorar y tomar mate no va hacer que les caigan dolares del cielo.
Resulta que ahora están todos preocupados por “de dónde saca la plata River”.
Pero hace unos años se reían del “Más Monumental”. Miraban para el costado con la cancha llena de 90 mil personas en cada partido, hace más de tres años. Mientras eso pasaba, River construía.
Y ahora cuando River rompe el mercado no sólo muestra poder económico, achica al resto. Los humilla. Los obliga a verse en el espejo y reconocer que no pueden generan los mismos recursos.
Y nace el llanto y la sospecha. Porque es mucho más fácil cuestionar la billetera ajena que admitir por qué River puede hacer lo que ellos no.
Y eso, más que cualquier refuerzo, es lo que realmente les duele.